El párroco, Pbro. Salvador Castillo repudió el acto de profanación, sosteniendo que la iglesia es un espacio sagrado que sirven de refugio espiritual para los habitantes de la zona
Pero nuestra relación con Jesús Sacramentado no termina cuando se dice: “Pueden ir en paz”. El culto que damos a la Eucaristía fuera de la misa tiene un valor inestimable