“No es solo el aborto, sino las consecuencias que trae. A veces pasan años y la persona sigue padeciendo el dolor y la culpa, aún sin percatarse de ello. Lo primero que se debe recordar es que hay dos víctimas: el niño no nacido y la madre”
El lema de este año invita a redescubrir que cada latido es un don del amor de Dios y un llamado a custodiar la vida desde su concepción hasta su fin natural