En el corazón del piedemonte andino, abrazado por el sopor del llano barinés y con las primeras estribaciones de la montaña, germinó hace tres años una obra espiritual inédita: el Monasterio Santa María del Piedemonte
Jesús experimenta el silencio de Dios para que nosotros nunca nos sintamos solos. Es el grito de quien sufre la soledad o el desánimo. Monseñor nos recordó que “en el abismo del sufrimiento, Dios sigue presente como Padre”, abrazando nuestras propias angustias
"Nadie está tan lejos que el amor de Dios no pueda alcanzarlo. El lavatorio de los pies es la invitación a levantarse y volver a empezar bajo la mirada del Maestro"