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Useche: «Yo no lo pedí, Dios me llamó para servir»

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Desde enero de 2010, el Consejo Diocesano de Laicos ha estado presente en el estado Táchira con el fin de promover acciones evangelizadoras y pastorales en la Diócesis de San Cristóbal, de acuerdo a lo establecido en el C. 225 del Código del Derecho Canónico.

Esta información la dio a conocer Javier Useche, coordinador general de esta organización, quien recordó que un laico son aquellas personas bautizadas que no son consagradas.

“Es un poco el despertar que todo bautizado requiere para acercarse a Dios, para tener una experiencia con Dios y vivir una vida plena, integral y feliz, y esto es lo que tratamos de proporcionar en los cursos de formación” expresó.

Dijo que este servicio que data de hace más de una década surgió tras el desarrollo del Sínodo Diocesano de San Cristóbal, y desde entonces se ha venido trabajando en la formación integral de la colectividad para obtener un adecuado conocimiento del papel protagónico como integrante de la Iglesia.

Useche lleva más de 40 años sirviendo a la Iglesia, acompañado de su esposa, en cuyo tiempo ha vivido múltiples experiencias que lo han hecho crecer como ser humano, a tal punto que siendo de oficio ingeniero industrial, se volvió educador al formar a hombres y mujeres en las escuelas que componen el consejo.

Para Useche formar parte del Consejo fue un llamado de Dios, como toda vocación, cuyo llamado lo recibió a través del Obispo Monseñor Mario Moronta, quien lo incluyó junto a su pareja en esta organización.

“Yo no lo pedí, Él me llamó para servir en la Iglesia y yo simplemente lo que hecho es trabajar con entusiasmo” afirmó Useche, quien agradece al Señor por esta bendición.

Esta misma opinión la comparte su esposa, Betty de Useche, quien calificó como “extraordinaria” la experiencia, pues “ha sido continuar con un estilo de vida, que traigo desde muy joven cuando a la par ejercía mi profesión de educadora” apuntó.

A pesar de estar jubilada, siente que no ha dejado de enseñar, pues en los módulos continúa practicando su oficio.

“Codilai para mí es mi segunda familia, en la que me permite seguir aprendiendo y seguir enseñando, lo que es un orgullo pues puedo servir a Dios y a la Iglesia, lo que me hace muy feliz” aseveró.

Experiencias

El facilitador Marlon Moreno explicó que como bautizado la misión del Consejo es anunciar el evangelio, acompañar a los participantes en su proceso formativo y garantizar un encuentro vivo con Jesús resucitado a través de las sagradas escrituras, oración, vida sacramental y compartir fraterno.

“La visión es ser Iglesia en salida, llegar a todos aquellos que por alguna razón no hayan tenido la oportunidad de formarse o sencillamente no hayan vivido una experiencia de fe profunda, cuando Jesús toca el corazón de una persona, no queda indiferente, se inquieta y busca conocer un poco más de Dios, es allí donde actúa el espíritu Santo con su gracia en el corazón de ese hijo de Dios” añadió.

De forma reiterada comparte como anécdota la experiencia de los hermanos que viajaban desde aldeas en Pregonero desde el viernes en la noche, caminando o en mula, para estar el sábado en la mañana recibiendo la jornada de formación. “Es revivir lo que el Señor hizo con sus apóstoles cuando recorrió Israel proclamando la Buena Nueva” puntualizó.

 Escuelas

El itinerario está conformado por cinco módulos, entre ellos, Escuela de San Juan, donde el laico conocer a Dios, se enamora de Él, y acepta su llamado a ser discípulos; Escuela de Santiago Apóstol, cuyo discípulo profundiza su llamado, comprometiéndose a seguir a Cristo y a su Iglesia.

En la Escuela de San Pablo, el estudiante desarrolla su formación discipular y misionero del Evangelio en la Iglesia católica; mientras tanto, en la Escuela de San Lucas, el discípulo misionero profundiza en las áreas de pastoral como buen servidor, y finalmente la Escuela de San Pedro, el discípulo misionero, profundiza en su formación laical, continuando con su formación y actualización según el magisterio de la Iglesia.

“Antes de la llegada de la pandemia contábamos con un equipo preparado en lugares foráneos que nos arrojó un número de 14 sedes que se convirtieron en una bendición, además, más de 100 facilitadores y mil personas inscritas al año” indicó Useche.

Las sedes se encontraban en Rubio, La Grita, San Antonio, Ureña, Capacho, Las Mesas, La Fría, Coloncito, Pregonero, El Piñal, Abejales, entre otros.

Inscripción

La formación comenzará el próximo cuatro de febrero, en un horario de ocho de la mañana a 12 del mediodía, en el templo Santísimo Salvador, en la avenida Ferrero Tamayo, en la ciudad capital. Las personas interesadas pueden acceder a través del sitio web www.codiali.com o comunicarse al número de teléfono 0412-982.66.40.

La feligresía puede participar de forma gratuita, cuyas sesiones se llevarán a cabo cada dos semanas. Las escuelas se encuentran avaladas por la Universidad Católica del Táchira. El tiempo de estudio son 4 años.

Maryerlin Villanueva 

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