“En el camino cuaresmal que lleva a la celebración de pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia contempla celebrar la Misa Crismal, eucaristía donde ministros ordenados, obispos y el santo pueblo de Dios, nos renovamos para seguir siendo testigos del evangelio”.
Así se expresa monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, al ofrecer una pequeña catequesis sobre esta celebración eucarística en la que explica los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales, con la intención de permanecer configurados a Cristo y en obediencia al Obispo, quien es su padre y pastor, para llevar la Buena Nueva a las comunidades eclesiales que les son confiadas.
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Monseñor Lisandro celebrará este año su primera Misa Crismal como obispo de San Cristóbal y resalta que el Papa Francisco ha enfocado esta acción de gracias en sintonía con el Año Jubilar, a través del lema “Caminemos todos juntos en la esperanza”. Es así que se ratifica el encuentro del clero y los fieles para avanzar en la edificación del Reino.
“Para los ministros ordenados, es renovar esa obediencia a Jesucristo en su entrega al servicio de la Iglesia, a través de la cabeza visible que es el Obispo. Los sacerdotes proclaman de nuevo las promesas bautismales y sacerdotales que les comprometen a ser discípulos misioneros, en otras palabras, asumir el mandato de Cristo, de ir y anunciar el evangelio a toda criatura, conformar comunidades donde la palabra de Dios sea el centro, y reciban los sacramentos”.

El Obispo comenta que en la Iglesia de San Cristóbal, la Misa Crismal ha tenido por varios años un significado particular, pues ha querido tocar las diferentes realidades de la Diócesis y por lo tanto ha sido celebrada en diferentes lugares, congregando a sacerdotes, religiosos, vida consagrada y el Santo Pueblo de Dios.
Consagración del crisma
Monseñor Lisandro Rivas continúa diciendo que el nombre de la Misa Crismal, se da porque es en ella donde se consagra el Crisma, el aceite que, acompañado de perfumes especiales, va a ser utilizado durante todo el año para ungir a los nuevos sacerdotes, los altares, consagrar los templos, y también a quienes través del bautismo se incorporan en la Iglesia como hijos e hijas de Dios.
“Esta es la crismación que se hace en la coronilla o en la frente del niño y se le dice “Con esta unción te constituyes como sacerdote, profeta y Rey”. De igual manera, el Crisma se usa a lo largo del año para las confirmaciones, en la frente del confirmando, cuando el Obispo le dice: “recibe con esta santa unción, el don del Espíritu Santo”, expresa monseñor Lisandro.
De igual forma, se bendice el óleo de los catecúmenos y el óleo para la unción de los enfermos, que los sacerdotes y ministros ordenados utilizarán en la administración de los sacramentos.
Oración
Con alegría y expectativa por este encuentro, monseñor Lisandro Rivas destacó que en nuestra Diócesis la Misa Crismal tiene una connotación muy hermosa, por la participación de los seminaristas y del Santo Pueblo de Dios que se une para orar por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras.
“Es un día cuando, de manera muy particular se ora por las vocaciones al sacerdocio, a la vida diaconal a la vida misionera y religiosa, pero también se reconoce y se ora por el sacerdote como el ungido que la Diócesis envía a una parroquia, a una vicaría, a un santuario, o a una basílica, para santificar, acompañar bendecir al Santo Pueblo de Dios. Así la Iglesia se renueva en Espíritu y Verdad”.
Finalizó invitando a participar en esta celebración el sábado 12 de abril a las diez de la mañana en la Iglesia Sagrario Catedral, “la madre de todas las Iglesias”, para compartir la esperanza “a través de la renovaciòn de las promesas sacerdotales, la bendiciòn de los aceites y la consagración del crisma, donde se nos envía a ser comunicadores de la buena noticia de Jesucristo, aquel que vino para que tengamos vida y vida en abundancia”.
Ana Leticia Zambrano