Una colorida procesión acompañó al Pastor, animada por los emblemáticos zancos del Colegio María Antonia Valero, recorriendo la calle principal hasta el templo parroquial, donde celebró la sagrada Eucaristía
El "tesoro" que recibimos en el altar es demasiado precioso para arriesgarlo. La eucaristía no solo alimenta a las personas, sino que plasma la cultura misma
Jesús experimenta el silencio de Dios para que nosotros nunca nos sintamos solos. Es el grito de quien sufre la soledad o el desánimo. Monseñor nos recordó que “en el abismo del sufrimiento, Dios sigue presente como Padre”, abrazando nuestras propias angustias
"Nadie está tan lejos que el amor de Dios no pueda alcanzarlo. El lavatorio de los pies es la invitación a levantarse y volver a empezar bajo la mirada del Maestro"