Monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, arriba a sus cuatro años de consagración como obispo, una bendición que se registró el 12 de marzo del año 2022, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Caracas y posteriormente, por la gracia de Dios fue erigido obispo de la Diócesis de San Cristóbal por el papa Francisco.
El 23 de diciembre de 2021, el Papa Francisco lo nombró Obispo Titular de Dárdano y Obispo Auxiliar de Caracas (…) fue consagrado el 12 de marzo del año 2022, en el Parroquia San Juan Bosco, Altamira; a manos del Arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas, Baltazar Porras. Los acompañantes fueron el Arzobispo de Cumaná y presidente de la CEV, Jesús González de Zárate y el Obispo de La Guaira, Raúl Biord Castillo”.
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Con su lema episcopal: “Para que en Él tengan Vida”, ha proferido en cada homilía el mensaje asertivo de la verdad de Dios, una premisa que desde el 31 de octubre de 2024 cuando fue designado obispo de la Diócesis de San Cristóbal, ha mantenido de manera espiritual y colmado de fe y amor destinado al pueblo de Táchira.
Dejarse sorprender por el Señor
Monseñor Lisandro Rivas, destacó su agradecimiento al Papa Francisco cuando fue designado como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas y posteriormente como el VI Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, con ello resaltó que siempre es importante dejar en manos de Dios todo: Hay que dejarse sorprender por el Señor.
“Para mí realmente fue una gran sorpresa. es que no me pasaba por mi mente, porque mis orígenes y mi vida está impregnada de la misión, como misionero de La Consolata, pensando que a lo mejor si eso sucedería me enviarían a una diócesis más misionera. Sin embargo, cuando me llaman para darme esta gran noticia, dije, también Caracas, como capital de Venezuela, es también tierra de misión. Y para mí es muy importante, donde hay una persona, ese es el lugar teológico, ese es el lugar (…) desde donde Dios me habla y desde donde yo puedo también hablar de Dios”.

Aseveró el pastor diocesano que el poder caminar por las calles, visitar a los enfermos y asistir a las cárceles, fueron las razones que colmaron su corazón y lo llevó a asumir el compromiso con mayor entusiasmo para transformarse en un discípulo misionero: “Vivir en la alegría que produce el dejarse tocar por El señor el dejarse conducir por el espíritu santo y hacer las cosas en nombre del mismo Dios (…) en Jesucristo, palabra hecha carne para el bien de la Iglesia”.
Aportes bajo la fe
El obispo de la Diócesis de San Cristóbal aduce que lo más valioso que ha fomentado en su episcopado es ser canal para transmitir la cercanía de Dios al pueblo Santo, a través de las visitas a las parroquias y el transitar por las comunidades que las integran, con ello, refuerza la premisa que si un episcopado no está impregnado de espiritualidad está vacío.
“He querido colmar lo espiritual bajo tres pilares fundamentales que quizás están expresados también en mi escudo episcopal (…) la Eucaristía como inicio y culmen de la vida del cristiano y de la vida de la Iglesia (…) ese segundo elemento que para mí también es fundamental, la palabra de Dios. es la que va, digamos, marcando la ruta a seguir escuchando al Maestro y tratando también de presentar esa buena noticia de manera fresca (…) y en tercer elemento, una espiritualidad mariana. María que siempre se pone en camino para expresar y vivir esas actitudes marianas, en la cercanía, en la escucha atenta del Santo Pueblo de Dios”.

Para que en Él tengan vida
El pastor diocesano expresó que su lema episcopal es parte de un compromiso que se basa en llenar con Jesucristo todos los espacios del espíritu y para ello es necesario trabajar en la conversión para llegar a ser de manera cabal el apóstol de Jesucristo.
“Para que en Él tengan vida es ser un agente transformador, transformador de las personas, transformador de las estructuras tanto eclesiales como sociales, en un sentido que verdaderamente ese reino de Dios que Jesús vino a proclamar, que es el reino de la vida, que es el reino de la justicia, que es el reino de la defensa de la dignidad de la persona humana, de los derechos humanos fundamentales, se canalice para fomentar que la vida en Jesucristo tiene sentido”.
Celebración
Monseñor Lisandro Rivas reiteró el agradecimiento a Dios por estos cuatro años de episcopado y un año y cuatro meses como obispo de la Diócesis de San Cristóbal, de allí que prevé honrar esta celebración con una eucaristía de Acción de Gracias donde con humildad entregará su servicio al Padre y al pueblo de Dios.
“Quiero celebrarlo con una Eucaristía de Acción de Gracias, por todo lo que el Señor me ha dado (…) también celebrarlo pues con la mayor disposición de seguir apostando por lo mejor, seguir comunicando vida y vida en abundancia y seguir acompañando el Santo Pueblo de Dios con una escucha atenta con un discernimiento espiritual”.
Llamó a todos sus colaboradores, sacerdotes, diáconos, la vida consagrada y sobre todo los laicos comprometidos que hacen vida en las parroquias para que lo acompañen y no cesen día tras día de orar “por su pastor, para que sea verdaderamente un apóstol según el corazón de Cristo para seguir santificando, rigiendo, dirigiendo y formando la Iglesia Diocesana como Dios lo quiere y cómo el Espíritu Santo seguramente lo está guiando”.
Carlos A. Ramírez B.


