La Secretaría General del Sínodo publicó el Informe Final del Grupo de Estudio N.º 2 sobre «Escuchar el clamor de los pobres y de la tierra», así como el de la Comisión del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) sobre «El desafío pastoral de la poligamia».
Ambos Informes, en su diversidad temática, dan testimonio del camino sinodal de la Iglesia: una Iglesia que escucha, discierne y acompaña y que, arraigada en el Evangelio, no deja de acercarse a cada hombre y mujer, respondiendo a los desafíos de nuestro tiempo.
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Los Informes Finales y un breve resumen en cinco idiomas están disponibles en el sitio web de la Secretaría General del Sínodo: www.synod.va.
El Papa León XIV ha dispuesto la publicación de estos Informes Finales para compartir con todo el Pueblo de Dios los frutos de la reflexión y el discernimiento llevados a cabo durante el Sínodo, en un espíritu de transparencia y responsabilidad. Se consideran documentos de trabajo. Con la entrega de los Informes Finales a la Secretaría General del Sínodo, los Grupos de Estudio que los han elaborado concluyen el mandato que les fue confiado y, por tanto, deben considerarse disueltos.
Informe Final del Grupo de Estudio Nº 2
El Informe Final del Grupo de Estudio Nº 2 está estructurado en varias secciones. Precedido por una reflexión del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Informe busca responder a las cinco preguntas fundamentales encomendadas al Grupo sobre cómo la Iglesia puede escuchar mejor el clamor de los pobres y de la tierra.
El documento parte de la convicción teológica de que escuchar a los pobres y a la tierra no es una opción pastoral, sino un acto de fe constitutivo de la misión de la Iglesia, arraigado en el doble mandamiento del amor y en el ejemplo del Buen Samaritano. Como recuerda el cardenal Czerny en su prefacio, el término «escucha» denota un proceso integral que incluye encuentro, comprensión del problema, acción, evaluación y acompañamiento espiritual, y concierne a todo cristiano, incluidos aquellos que se sienten pobres. La pregunta que guía el trabajo del Grupo es, por tanto: ¿cómo puede la Iglesia escuchar mejor estos dos clamores interconectados, consciente de que responder al clamor de los pobres significa también responder al clamor de la tierra, y viceversa?
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