Recientemente la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció un nuevo racionamiento eléctrico en todo el país, debido al fenómeno de declinación solar, el cual genera un aumento crítico en las temperaturas y la sequía.
Esta situación detiene el crecimiento económico, ya que, los comerciantes necesitan que sus productos estén refrigerados las 24 horas del día y al no poseer fuentes de corriente, tienen pérdidas en los productos de charcutería. Por ende, frena el crecimiento económico de la comunidad.
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Los vendedores del sector Cuesta del Trapiche, en el municipio San Cristóbal, han tomado medidas frente a esta situación como lo son, comprar plantas eléctricas y buscar métodos caseros para los alimentos que requieren estar refrigerados.
Los cortes eléctricos abarcan entre dos a cuatro horas, en cuyo tiempo los comerciantes tienen que encender las plantas eléctricas, pero en ocasiones, la interrupción supera hasta las 6 horas, por lo cual estos aparatos electrónicos no pueden trabajar.
Pérdidas

El comerciante Jesús Guitierrez, afirmó que en este período presentó una pérdida en artículos de charcutería que involucra lácteos, equivalente a 200.000 pesos colombianos y frente a la situación compró una planta eléctrica.
Esta inversión en equipos de autogeneración representa un gasto adicional para las finanzas de los locales. Adicionalmente, el aparato requiere un costo de mantenimiento constante y la dependencia de combustible.
Erika García, propietaria de Mini Market Dylan, detalló que, para el funcionamiento apropiado de la planta eléctrica, es indispensable gasoil y aceite, de acuerdo, al tiempo usado deben ser cambiado y puede variar entre una, dos o hasta tres veces mensuales.
Seguridad alimentaria
Más allá de las pérdidas monetarias, el racionamiento intermitente pone en juego la seguridad alimentaria. Las constantes fluctuaciones de temperatura en productos como el queso, el jamón y la leche cruda aceleran la proliferación bacteriana, reduciendo la vida útil del producto incluso antes de su fecha de vencimiento.

Esta situación obliga a los vendedores de la Cuesta del Trapiche a realizar compras de inventario más pequeñas y frecuentes, eliminando las ventajas del ahorro por volumen y limitando la variedad de oferta para los vecinos de la zona.
Asly Perucho
Pasante UBA


