Es una humanidad «herida» la que habita la era actual. Herida hasta el punto de «asesinar a miles de niños e inocentes en guerras que incluso violan el derecho internacional», hasta el punto de «reducir a tantas personas a la esclavitud» y hasta alcanzar «niveles de indiferencia, cinismo y crueldad que no dejan de asombrarnos». A pesar de todo, el Papa León XIV llama a esta humanidad «magnífica».
Y por eso, en su primera encíclica Magnifica Humanitas , llama a protegerla y valorarla, a «vigilar atentamente contra nuevas formas de deshumanización» y a permanecer «fiel» a su grandeza, en un momento en que una revolución como la Inteligencia Artificial (IA) amenaza con ponerlo todo en peligro. Hoy, 25 de mayo, tres cardenales ilustraron, en el Aula del Sínodo, las intenciones, los detalles, los matices y las implicaciones teológicas y sociales de la primera encíclica de León XIV.
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No se trata de un documento sobre IA, sino de un análisis de lo que la IA significa para la humanidad y el mundo «en una época marcada por transformaciones rápidas, profundas y responsables», como destacó el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, uno de los ponentes de la presentación junto con los cardenales Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. A ellos, se unieron profesores universitarios y expertos en la materia, así como el propio Papa León XIV, quien concluyó la jornada con un discurso explicando la génesis y la misión del magisterio.
La Iglesia está llamada a discernir los desafíos de la historia
Parolin moderó las diversas intervenciones en el Aula, introduciendo el evento con una amplia reflexión sobre la «transición digital», que, «como un prisma», refleja muchas cuestiones que impregnan la vida contemporánea: «La dignidad de la persona, el trabajo, la libertad, la calidad de los lazos sociales, la paz, la justicia, la responsabilidad hacia nuestra casa común».
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