La parroquia eclesiástica San Juan Nepomuceno de Michelena celebra su fiesta patronal el 16 de mayo y por este motivo la feligresía se ha preparado espiritualmente con el rezo de la novena y la peregrinación de la imagen del santo patrono por las comunidades y campos de la parroquia.
El presbítero Sandro Ortega, párroco, y el presbítero Hildebrando Ruiz, vicario, acompañan al Pueblo de Dios que peregrina en esta comunidad eclesiástica que atienden desde el mes de noviembre de 2025. El párroco comentó que actualmente hacen vida nueve comunidades eclesiales de base y la diaconía María Auxiliadora.
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Desde el pasado 5 de mayo la imagen de San Juan Nepomuceno, santo patrono de los confesores, a cuya intercesión se encomendó la fe de los pobladores de Michelena desde el año 1856, recorre los caseríos y aldeas del municipio, animada por la participación y la devoción de los fieles.
La parroquia
El texto “Historia Eclesiástica del Táchira” (1986), de monseñor Luis Gilberto Santander refiere que el 6 de abril de 1853 se erigió en Michelena la parroquia eclesiástica, designando como párroco interino al Pbro. José Amando Pérez.
El 14 de octubre de 1856, la comunidad recibió la visita del obispo de Mérida, monseñor Hilario Bosset, quien le asignó como patrón “el glorioso mártir San Juan Nepomuceno”. En 1858 el prelado firmó el decreto que instituyó al Pbro. Pérez como párroco titular.
La tradición y la devoción hacia el patrono se ha mantenido durante los 173 años de historia parroquial. El templo que hoy acoge a los creyentes se edificó desde 1946, cuando el párroco de entonces, José Lucio Becerra, acompañado por el vicario cooperador, Mons. Raúl Méndez Moncada impulsaron los trabajos. Contaron con el apoyo de las instituciones regionales y nacionales y tuvieron como colaborador muy cercano al señor Jesús Manrique.

Monseñor Alejandro Fernández Feo, tercer obispo de San Cristóbal consagró el templo el seis de mayo de 1959. Posteriormente el 16 de mayo de 1963, posiblemente con motivo del primer centenario de la parroquia, se realizó una nueva bendición.
San Juan Nepomuceno
El portal de noticias Vatican News refiere que sobre San Juan Nepomuceno, sacerdote martirizado por defender el secreto del sacramento de la confesión, hay dos narraciones que describen el fin de su vida terrena, pero ambas constatan que entregó la vida por la fe.
Juan, llamado Nepomuceno por el lugar donde nació en el año 1330, en la actual República Checa, se graduó en Derecho Canónico en 1387. Por su formación lo nombraron canónigo de la catedral de San Vito (Praga), sin otorgarle los privilegios que le correspondían. El 1393 recibió la misión de ser Vicario General. Entre las cualidades de San Juan Nepomuceno estaba la de ser un gran predicador.
En ese tiempo, el rey Wenceslao IV quiso transformar el monasterio de Kladruby en una sede episcopal para asignar allí a una persona de su agrado, ignorando las leyes canónicas. San Juan Nepomuceno se opuso a esta pretensión y por ello el rey lo hizo arrestar junto a otras personalidades de la Iglesia. Los torturaron para que aceptaran el capricho del monarca, pero Juan resistió. Entonces ordenaron su ejecución.
Otra versión se divulgó 60 años después de la muerte de Juan Nepomuceno y señala que su martirio se debió a la negativa del sacerdote de violar el secreto de confesión cuando el rey pretendió que le revelara las confidencias de la reina Juan de Baviera, quien lo había tomado por confesor.
El sacerdote se opuso firmemente y perseveró en respetar la norma del sacramento y por ello fue arrojado al río Moldava. Es por ello que se le conoce como mártir del secreto de la confesión sacramental.
“En la noche del 20 de marzo de 1393, el sacerdote fue llevado encadenado al río Moldava, subido al parapeto y arrojado. Su idea era hacerlo desaparecer en secreto, pero al día siguiente el cuerpo de Juan fue encontrado sobre la orilla del río, rodeado de una luz extraordinaria”.
Ana Leticia Zambrano


