

La Parroquia San Juan Eudes ha vivido una jornada de profunda gracia y renovación espiritual este domingo 17 de mayo de 2026, al converger tres acontecimientos de gran trascendencia para nuestra fe: la Solemnidad de la Ascensión del Señor, la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y el envío misionero de los Hermanos Misioneros Laicos de la Reconciliación.
La Ascensión del Señor: El Mandato del Envío Universal La liturgia de la palabra nos recordó que la Ascensión no significa la ausencia de Jesús, sino la inauguración de una nueva forma de presencia en medio de nosotros.
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El Evangelio del día (Mateo 28, 16-20) proclamó con fuerza la gran promesa: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos… Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.


La homilía enfatizó que los cristianos no debemos quedarnos estáticos «mirando al cielo» (Hechos 1, 11). Debemos bajar a las realidades de nuestros barrios, hogares fracturados y periferias para reconstruir el tejido social y espiritual desde el amor de Cristo.
60ª Jornada de las Comunicaciones: «Custodiar voces y rostros humanos» En perfecta sintonía con el mandato de comunicar la Buena Noticia, celebramos la jornada instituida por la Iglesia bajo el lema del Papa León XIV: «Custodiar voces y rostros humanos».
En una era fuertemente marcada por el auge de los algoritmos y la Inteligencia Artificial, la Iglesia nos invita a que la tecnología digital sea una herramienta de conexión real y comunión. No puede sustituir jamás la belleza y la vulnerabilidad del contacto humano.


El momento más emotivo y concreto de la celebración fue el rito de envío de los Hermanos Misioneros Laicos de la Reconciliación. Recibieron la bendición litúrgica por parte de nuestro párroco el presbítero Jesús Miguel Romero Romero, para dar inicio formal a la jornada de evangelización en los sectores de la Parroquia San Juan Eudes.
Estos hermanos asumen el reto de encarnar las lecturas de hoy, convirtiéndose en la voz y el rostro visible de Jesús en cada rincón a visitar. Su tarea primordial será llevar el bálsamo del perdón, la escucha atenta y el anuncio alegre del Reino de Dios.







Redacción


