El mes de junio reviste una solemnidad única y un profundo sentido de identidad para la comunidad católica del estado Táchira. El próximo 13 de junio, la feligresía se une a la celebración de la fiesta patronal de San Antonio de Padua, devoción se encuentra fuertemente arraigada en la región.
Esta veneración se materializa en dos comunidades, la de Pregonero, en el montañoso municipio Uribante, y la de San Antonio, en el fronterizo municipio Bolívar, cuyo templo fue elevado a Basílica Menor.
La iglesia de la frontera no solo se prepara para honrar a su santo patrono, sino que conmemora un hito histórico de gran trascendencia eclesiástica, su elevación a Basílica Menor, acontecimiento que transformó la vida espiritual de la región y que marcó un antes y un después en el devenir de la Diócesis de San Cristóbal.
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El 5 de junio del año 2017 mediante un decreto emanado por la Santa Sede, el principal templo de la ciudad de San Antonio fue elevado a la dignidad de Basílica Menor, un título que el Papa otorga a iglesias preclaras que destacan por su historia, su belleza arquitectónica y su intensa vida litúrgica y pastoral.
La solemne eucaristía de elevación fue presidida por el entonces Nuncio Apostólico en Venezuela, Monseñor Aldo Giordano, quien con su característica cercanía y calidez diplomática hizo presente la bendición del Papa Francisco en la línea fronteriza. Junto a él, concelebró el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, acompañados por un nutrido clero diocesano y una multitud de fieles que desbordó el recinto sagrado.

Este logro histórico se consolidó bajo la guía y la administración del presbítero Reinaldo Contreras, quien para el momento fungía como párroco de la comunidad.
La proximidad del 13 de junio enciende el fervor de las dos parroquias homónimas del estado Táchira. San Antonio de Padua, el «santo de todo el mundo», como lo llamó el Papa León XIII, es un modelo perenne de santidad.
Su vida, caracterizada por una profunda fidelidad al Evangelio, una elocuencia inigualable en la predicación de la verdad y un amor preferencial por los más necesitados traducido históricamente en la tradición del pan de los más pobres, sigue interpelando las realidades de la frontera.

Mientras que en el municipio Uribante, la parroquia de Pregonero eleva sus plegarias entre la neblina y las montañas, en el municipio Bolívar, la Basílica Menor se erige como una aduana espiritual. La figura de San Antonio de Padua emerge como un signo de esperanza, acogida y caridad cristiana para el migrante, el comerciante y el habitante local.
La Basílica de San Antonio del Táchira es un cuerpo eclesial dinámico, cuyo tejido pastoral se sostiene sólidamente sobre nueve dinámicos grupos de apostolado, que día a día hacen viva la corresponsabilidad y la sinodalidad en la frontera, entre ellos, Renovación Carismática Católica, Hermandad de Emaús, Hermandad de Nazarenos, Cofradía del Santísimo Sacramento, Legión de María, Ministerio de Lectorado, Pastoral Juvenil, Escuela de Monaguillos y Escuela de Catequesis.
Rumbo a las fiestas patronales
Al conmemorarse un aniversario más de aquella histórica jornada de elevación litúrgica presidida por Monseñor Giordano, y de cara al día central de su santo patrono, la Basílica Menor de San Antonio de Padua reafirma su misión evangelizadora.
Las autoridades eclesiásticas locales y los nueve grupos apostólicos invitan a toda la colectividad del Táchira, a unirse a las distintas actividades religiosas, novenarios y actos culturales que se desarrollarán en los próximos días.

En San Antonio, la santa misa será celebrada el sábado 13, a las 6 de la tarde, por monseñor Lisandro Rivas, mientras que en Pregonero, el domingo 14, a las 10 de la mañana, por monseñor Juan Alberto Ayala.
San Antonio de Padua sigue siendo, desde el altar de la frontera y la montaña, el intercesor que une las voluntades de un pueblo que camina con alegría y esperanza hacia el banquete celestial.
Maryerlin Villanueva


