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Fundación Pan de Vida: fe que se comparte con obras y palabras

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“Pan de Vida” es una asociación de laicos fundada hace 22 años por iniciativa del presbítero Iván Jaimes Roa, quien actualmente es párroco de la comunidad Nuestra Señora de Guadalupe, en el sector El Pueblito, municipio Capacho Viejo. Sus integrantes comparten la intención y la acción de ayudar a los necesitados, particularmente en alimentación y atención a adultos mayores y niños dándoles, además del auxilio corporal, el mensaje del Evangelio.

El presbítero Iván Jaimes Roa describe el alcance y la obra que se lleva adelante. El promedio global de comidas que se entregan mensualmente oscila entre 6 mil y 6 mil 500 almuerzos, 1300 a 1700 desayunos y aproximadamente 900 cenas. En arepas, la media entregada cada treinta días alcanza a 2 mil y 3 mil unidades.

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Señaló que actualmente están en El Cobre, municipio Vargas, donde laboran en dos casas, una para dar alimento (almuerzos) de lunes a sábado a 73 personas y una casa facilitada en comodato por la alcaldía donde viven 13 abuelos que presentan necesidades de salud y son atendidos integralmente.

En el municipio Uribante, en Pregonero también realizan el servicio en una casa facilitada en comodato por la alcaldía, entregando almuerzos a un promedio de 70 personas los días martes y viernes.

En San Cristóbal, Pan de Vida lleva el mensaje de Dios y ayuda a los necesitados en varios refugios, uno de ellos ubicado en Barrio Libertador, trabaja los martes y viernes dando almuerzos a personas en condición de calle y tercera edad.

En Barrio Obrero está el refugio “Pan de Vida en la calle”, allí preparan arepas y comidas todos los lunes y las llevan a varias zonas de la ciudad, tales como el centro y el hospital. El sacerdote detalla que en cada entrega se reparten entre 400 y 500 arepas.

También en Barrio Obrero los días martes se entregan entre 90 y 100 almuerzos a personas en condición de calle y adultos mayores. El presbítero Iván Jaimes comenta que se ha incrementado el número de profesionales jubilados que, debido a los bajos salarios, están en situación de necesidad.

También en el Barrio Alianza de San Cristóbal una casa de Pan de Vida atiende a 80 niños los días lunes, miércoles y viernes, ofreciéndoles desayunos y almuerzos, así como apoyo para la educación con tareas dirigidas, refuerzo de lectura y escritura. En el sector Leonardo Ruiz Pineda hay otra casa donde se da abrigo a cuatro personas que estaban en condición de calle.

El padre Iván Jaimes detalló que los sábados los voluntarios se despliegan por varios puntos de la ciudad para repartir comida. Son cerca de 60 personas las que hacen posible este servicio.

Gestión

Reyna Bermúdez, vicaria de la obra, explica que los integrantes de Pan y Vida se identifican como super voluntarios, quienes asumen la labor de gestionar, elaborar, atender y llevar el amor y el auxilio a los beneficiarios. Prestan el servicio por turnos. También contempla la figura de socios, en los que se incluye a los que aportan los insumos y materiales para preparar las comidas.

Cuando se presenta alguna necesidad, los super voluntarios buscan otras formas para mantener la obra a través de rifas, potazos, hacer comida para vender, entre otros. A la luz de la fe, las vivencias les permiten afirmar que permanecen por la misericordia de Dios.

Cadenas de caridad

La estructura de la obra contempla en cada refugio un superior, un ecónomo, un secretario, un consejo administrativo para llevar el orden. La misión se logra a través de un sistema que llaman “cadena de caridad”: cada uno de los super voluntarios está llamado a hablar de la obra a sus amigos, vecinos, a quienes puedan aportar lo necesario: alimentos, insumos, implementos, equipos.

“Tengo muchos años en la obra y es increíble ver cómo el Señor se luce en la mesa. A veces no tenemos nada y providencialmente llegan las cosas. Dios se nos ha mostrado en todos los sentidos”.

Evangelización

Reyna Bermúdez comenta que el carisma de la obra es: “todo lo que se hace en Pan de Vida se hace por amor a Cristo”, por ello, es tan importante llevar la Palabra como hacer la caridad. Cada refugio tiene un coordinador espiritual y periódicamente asisten a retiros y talleres con el Padre Iván Jaimes.

Pan de Vida se ha confiado al patronazgo de María Santísima en la advocación de la Virgen de los Desamparados, semanalmente procuran visitar una hora al Santísimo Sacramento. Además, cuentan con un folleto de oración con el que inician y cierran cada jornada.

Personas

María Sosa es super voluntaria en Pan de Vida desde hace 15 años. Actualmente sirve en el refugio de Barrio Alianza. Relata que la experiencia ha sido maravillosa, le ha ayudado espiritualmente y emocionalmente. “Forjamos el modo de trabajo hablando de la obra y motivando a las personas a ayudar. El servicio en Pan de Vida es incondicional”.

María Gamboa reside en San Cristóbal, sus familiares están fuera del país. Desde hace varios años padece una condición de salud que le impide caminar. Los voluntarios de Pan de Vida le visitan periódicamente para asistirle en lo que necesita.

“Desde 2019 he recibido la atención de Pan y Vida. Hay una afinidad espiritual, cuando me visitan oramos damos gracias a Dios (…) su compromiso y solidaridad son una forma de llevar a Jesús vivo. Ellas hacen lo que pidió el Señor: amar desinteresadamente”.

A modo de conclusión, Reyna Bermúdez señala que lo más importante es hacer caridad desde el amor.

 Ana Leticia Zambrano

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