Santa María del Monte Carmelo o conocida tradicionalmente como Nuestra Señora del Carmen es una de las advocaciones de la Virgen María que colma los corazones de los fieles católicos venezolanos que la honran cada 16 de julio. Reconocida como la patrona del ejército y fiel acompañante de los conductores, su devoción desborda amor, protección y acompañamiento.
En la región tachirense son ocho parroquias las que erigen el nombre de Nuestra Señora del Carmen: La Concordia (municipio San Cristóbal); parroquia Pregonero (municipio Uribante); parroquia Peribeca (municipio Capacho Nuevo); parroquia Hernández (municipio Samuel Darío Maldonado); parroquia Las Mesas (municipio Antonio Rómulo Costa); parroquia Macanillo (zona rural del municipio San Cristóbal); parroquia San Félix (municipio Ayacucho) y parroquia Monte Carmelo (municipio Andrés Bello).
El presbítero Leward Fernández, quien es el párroco de la parroquia eclesiástica Nuestra Señora del Carmen en Las Mesas asegura que esta veneración y adoración que se registra en Venezuela no se puede considerar como una acción sin fundamento o acuñar a una fecha institucional, sino que por el contrario representa una manifestación viva, popular y profundamente cultural.
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Aduce que la conmemoración se refleja en distintos estados del país, en el estado Táchira, son los municipios de la zona de montaña, panamericana y los ubicados en la línea limítrofe colombo-venezolana donde la celebración paraliza la economía local para enaltecer las procesiones, las misas de aurora y los cantos populares.
¿Por qué cree usted que está advocación mariana es hoy día una de las más veneradas?
El hecho de que la Virgen del Carmen mantenga e incluso acreciente su fervor en la actualidad se debe a varios factores teológicos y humanos. La promesa mariana asociada al Escapulario del Carmen (la protección en vida, el auxilio en la muerte y la salvación del alma) toca una fibra humana universal, que es la necesidad de seguridad espiritual y de esperanza frente a la trascendencia.

Históricamente, en momentos de incertidumbre social, económica o de salud, los fieles buscan figuras que representen un refugio seguro. La Virgen del Carmen es percibida como una madre abogada, intercesora en las causas más difíciles y protectora ante los peligros del cuerpo y del alma.
¿Cómo se debe honrar a Nuestra Señora del Carmen?
La verdadera devoción exige una coherencia de vida. La mejor manera de honrar a María es imitar su «Sí» a Dios. Esto se traduce en vivir la humildad, la pureza de corazón, la obediencia a la voluntad divina y la caridad fraterna. Llevar el santo escapulario no como un amuleto de la buena suerte o un objeto mágico, sino como un signo sagrado de consagración a su Inmaculado Corazón y un compromiso de vivir según el Evangelio. Frecuentar los sacramentos (la confesión y la Eucaristía) y cultivar la oración diaria, especialmente el santo rosario, que es el arma espiritual por excelencia que une al fiel con los misterios de Cristo de la mano de María.
¿Qué es el privilegio sabatino y cómo debería ser inculcado a los fieles católicos?
Es una piadosa creencia basada en la tradición de la Iglesia, formalizada indirectamente a través de la Bula Sabatina (atribuida al Papa Juan XXII y ratificada por pontífices posteriores). Consiste en la piadosa promesa de que la Virgen María descenderá al Purgatorio el primer sábado después de la muerte de sus devotos para liberarlos y conducirlos al Cielo.

Para gozar de este privilegio, la Iglesia estipula tres condiciones fundamentales: Llevar habitualmente el escapulario (impuesto canónicamente por un sacerdote). Guardar la castidad según el propio estado de vida (matrimonio o celibato/soltería). Rezar diariamente el Oficio Parvo de la Santísima Virgen, o en su defecto, abstenerse de comer carne los miércoles y sábados, o bien, cumplir con una obra de piedad asignada por un confesor (como el rezo diario del santo rosario).
¿Qué representa Nuestra Señora del Carmen?
Representa el modelo perfecto de contemplación, fidelidad y protección maternal. Representa la belleza de la vida interior, el silencio y la escucha atenta de la palabra de Dios. Representa la misericordia divina que no abandona a las almas ni siquiera después de la muerte, actuando como un puente de luz hacia el encuentro definitivo con Dios.
Es la madre que viste a sus hijos. Así como una madre terrenal provee el abrigo físico, la Virgen del Carmen proporciona el «vestido de la gracia» a través de su escapulario, recordándonos que no estamos huérfanos en las batallas cotidianas de la vida.
En el corazón
Para el seminarista Juan José Pérez la devoción a Nuestra Señora del Carmen es grande, extendida y llena de fe que representa un signo de esperanza en medio de la dificultad, donde se evidencia la protección maternal.
“Considero que es una devoción grande, bastante ascendida. La gente tiene mucha fe, mucha devoción. En el estado Táchira hay advocaciones marianas y esta es una de las más profundas en el corazón de las personas. Las palabras con las cuales describiría esta devoción es el amor de una madre a los hijos”.

Afirma el seminarista que el fervor del pueblo tachirense y venezolano se mantiene intacto, el cual se consolida con la promesa de la salvación bajo los preceptos de llevar el Escapulario, mantener la castidad y rezar diariamente el Santo Rosario, llevando una vida plena de servicio y entrega a Dios.
Historia
Monte Carmelo, que tiene como significado «jardín» o «viña de Dios» es el punto donde la Biblia en el Primer Libro de los Reyes, el profeta Elías demostró el poder de Dios frente a los sacerdotes paganos.
Inspirados por su figura, diversos ermitaños cristianos se retiraron a habitar estas cuevas. Allí construyeron la primera capilla dedicada a Santa María, dando origen a la Orden de los Carmelitas.
En el siglo XIII, la orden enfrentó una fuerte persecución, hasta que el 16 de julio de 1251, en Aylesford (Inglaterra), la Virgen María se apareció al superior de los carmelitas, San Simón Stock. En sus manos llevaba el escapulario marrón (hábito de la orden) y prometió: «Este es un privilegio para ti y para la orden: quien muera con él no sufrirá el fuego eterno».
Desde entonces, el escapulario marrón, una versión pequeña del hábito carmelita, es un signo de vida para Jesús, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen.
El escapulario marrón indica que uno está en comunión con los Carmelitas y vive una espiritualidad mariana como ellos.
Carlos A. Ramírez B.


