El 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, (congregación católica fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre) celebró en Ecône, Suiza, una ceremonia de consagración episcopal de cuatro presbíteros sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice, emulando el proceder realizado en 1988.
La realización de la ceremonia implicó la emisión de un decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que lo señala como “un acto de naturaleza cismática” y tiene como consecuencia la excomunión latae sententiae a los obispos consagrantes, así como a los consagrados y también a los fieles laicos que se adhieran formalmente a la Fraternidad.
En días previos a la realización del acto, la Santa Sede hizo varios llamados procurando evitar una ruptura de la comunión eclesial. El 29 de junio, el Papa León XIV envió una carta a la Fraternidad pidiéndole “considerar atentamente el bien espiritual de los fieles” y reiteró la disposición a continuar el camino del diálogo y el entendimiento.
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Sobre estos acontecimientos Diario Católico conversó con el presbítero Benito Cárdenas, secretario de Liturgia de la Diócesis de San Cristóbal, quien explicó algunos conceptos, las implicaciones que tiene en la Iglesia y cómo debe ser la actuación de los católicos.
Cisma y excomunión
En primer lugar, recalcó que en la Iglesia Católica el cisma es la ruptura de la unidad por desconocer la autoridad del Papa.
“Los católicos todos los días en la eucaristía manifestamos que estamos en una unidad. Cuando en la plegaria eucarística mencionamos al Papa y a los Obispos, queremos decir que estamos en comunión con la Iglesia Universal y también con la Diócesis. En un cisma se rompe esta unidad por el desacato a una orden del Papa”.
Mencionó que en el rito de la consagración episcopal hay un momento donde se presenta al candidato y el prelado que va a consagrar pregunta ¿tienen el mandato pontificio? Dicho mandato se debe leer para asegurar que aquel obispo que se va a consagrar está bajo la dirección del Santo Padre.

“La Fraternidad (de San Pío X) no acepta que el Santo Padre haya negado el permiso de consagrar a estos cuatro nuevos obispos, y al ordenarlos rompen con el Papa. Por lo tanto, las celebraciones que ellos hagan quedan inválidas porque no están en comunión con la Iglesia”.
Recuerda que esto ya había pasado en el año 1988, cuando el el arzobispo fundador Marcel Lefebvre ordenó cuatro obispos. Entonces la Santa Sede consideró que los consagrantes y los consagrados habían incurrido en excomunión automática.
“En el año 2009 el papa Benedicto XVI levantó la excomunión. Ahora vuelven a caer en el mismo error. Ciertamente la Iglesia les ve siempre con ojos de misericordia, pero pidiéndoles que recapaciten y que entren en comunión con ella”.
La excomunión implica que los presbíteros y obispos no pueden administrar los sacramentos de forma válida. Igualmente, los fieles laicos que acudan con estos ministros, no reciben los sacramentos lícitamente.
Una diferencia histórica
Cabe recordar que la Fraternidad San Pío X, ha declarado desde 1974 una posición de adherencia a las tradiciones litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, por considerar que las reformas de la liturgia romana actual son “de tendencia neomodernista y neoprotestante”.
“Esa diferencia por la liturgia viene porque no aceptan la liturgia romana actual, la cual es rica en signos y es sagrada. En la liturgia tradicional había signos un poco extremos que se han cambiado a la luz de los tiempos. Sin embargo, nunca se prohibió la misa en latín, igual que los cantos en latín no están negados. El latín es la lengua de la Iglesia”
Riesgo y acción
El presbítero Cárdenas señala que la implicación de estos hechos es significativa, pues genera, escándalo, confusión y división que puede llevar a los fieles a dudar de la fe. “Es lo que el demonio quiere siempre, dividir la Iglesia desde dentro”.

¿Qué debe responder un católico ante un señalamiento por esta situación?
“No se debe entrar en polémica. Se debe indicar que hay una división por una desobediencia de un grupo de personas, pero no ha cambiado nada en la fe. Como católicos tenemos que orar para que comprendan, recapaciten y pidan el perdón necesario, reciban la misericordia de Dios y puedan ser acogidos nuevamente en la Iglesia. Ellos creen en el mismo Cristo, pero en este momento, humanamente tienen una desobediencia ”
El presbítero añade que se evidencia también un tema de formación y de catequesis, por ello es necesario dar a conocer la liturgia. “Es lo que está haciendo el secretariado de liturgia dando los talleres, mostrando qué es lo que en verdad nosotros celebramos como cristianos: el misterio pascual de Cristo”. Finalmente, mencionó la importancia de que los sacerdotes mantengan la sacralidad de la liturgia.
Volver a la comunión
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha enviado a los obispos de todo el mundo una comunicación sobre el procedimiento que deberá seguirse para readmitir a quienes decidan abandonar la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras el acto cismático.
El documento detalla las formas que deben realizar para manifestar su profesión de fe y adhesión. “Una vez recibida la documentación enviada por el Ordinario, el Dicasterio emitirá un rescripto de remisión de las censuras, autorizando al Ordinario a recibir al sacerdote solicitante “por un período de prueba de al menos un año y no superior a tres, al término del cual podrá procederse a su incardinación”.
Los laicos pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a los que se les haya impuesto una sanción y soliciten entrar en plena comunión con la Iglesia Católica deben presentar al Obispo ordinario del lugar la profesión de fe y la fórmula de adhesión. “El Ordinario del lugar se encargará de acoger al fiel laico en el plazo y de la forma que considere más oportunos”.
El documento aclara que no deben considerarse imputables los laicos que hayan frecuentado la Fraternidad Sacerdotal San Pío X únicamente con motivos litúrgicos o espirituales, y los que no rechacen el Magisterio ni la autoridad del Sumo Pontífice. En este caso pueden acudir a un sacerdote en plena comunión con la Iglesia, con la decisión de no frecuentar en el futuro a la Fraternidad.
Ana Leticia Zambrano


