Santa Rosalía nació en Palermo, Sicilia, en el año 1130, bajo el nombre de Rosalia Sinibaldi, era proveniente de una familia de Normandía (Francia). Desde joven se caracterizó como ermitaña y con una entrega inconmensurable a Dios, por su contextura mínima y su baja estatura, fue llamada por amor como “Santuzza” (Santita).
Su educación versó en las costumbres de la corte a la cual pertenecía. Su trato fue siempre amable y respetuoso lo que la erigió como dama de honor de la reina Margarita de Navarra, esposa de Guillermo II. Con todos los beneficios a su favor y con las cualidades adquiridas abandonó el hogar y el palacio para acogerse en aquello que la llenaba de satisfacción espiritual: una vida basada en la oración y la entrega a los mandatos del Señor.
El monasterio basiliano de Santo Salvador de Palermo, fue un lugar donde se refugió ante la disposición de sus padres para contraer matrimonio. Sin embargo, ante la insistencia decidió huir y esconderse en una cueva donde permanecería como parte de su vida ermitaña y de entrega a Dios como prioridad.
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“Se retiró a una cueva del monte Pellegrino donde llevó una vida escondida, alimentándose de la oración y ofreciendo sus sacrificios por la conversión y la salvación de las almas. En la soledad de la montaña encontró la presencia viva del Señor. Su cueva se convirtió en un lugar de encuentro con Dios, donde aprendió que el silencio puede hablar al corazón y que la verdadera grandeza es vivir fielmente ante los ojos de Dios”.
La tradición narra que fue al encuentro del Padre en continua oración una situación que marcó la historia de los pobladores de Palermo: “En 1624, cuando una terrible epidemia azotaba la ciudad, se descubrieron unas reliquias que fueron identificadas como las de Santa Rosalía. Según la devoción popular, al ser llevadas en procesión por las calles de Palermo, la peste comenzó a desaparecer. Desde entonces, se la venera como protectora y patrona de Palermo, además de intercesora en tiempos de enfermedad, angustia y peligro”.
El Papa Urbano VIII, pontífice entre 1623 y 1644, declaró oficialmente la autenticidad de las reliquias y ordenó que en Sicilia se conmemore a su santa cada 15 de julio, mientras que el resto de la Iglesia se realice el 4 de septiembre, día en que se registró el hallazgo y traslado de las reliquias de la santa.
Oración
"Oh Santa Rosalía, virgen bondadosa y protectora de la salud.
Tú que con tus oraciones y sacrificios libraste a Palermo de la peste, mira con compasión a nuestros enfermos [o di el nombre de la persona].
Te rogamos que intercedas ante Dios Todopoderoso para que les conceda la curación del cuerpo, la fortaleza en el sufrimiento y la paz en el alma.
Aléjanos de toda epidemia, enfermedad y peligro.
Amén.
Carlos A. Ramírez B.


