Con una eucaristía y un compartir familiar la residencia geriátrica Padre Lizardo celebró 98 años de labor al cuidado de adultos mayores y personas con discapacidad.
Monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de San Cristóbal presidió la eucaristía, acompañado del presbítero Leonardo Vivas. Asistieron las autoridades de la institución, trabajadores, cuidadores, integrantes de la comisión procentenaria, adultos mayores residentes y sus familiares.
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En la homilía, monseñor Ayala expresó que el aniversario de la institución representa un legado de gratitud, amor y perseverancia. La gratitud primeramente a Dios, quien hace la obra y convierte a los hombres en instrumentos.

Continuó diciendo que el amor y la misericordia son la expresión de la mano de Dios y la perseverancia, que es la que permite alcanzar los proyectos y hacerlos sostenibles.
Después de la comunión, la directora de la institución, Rita Sánchez, ofreció palabras de agradecimiento, señalando que felizmente alcanzan 98 años a lo largo de los cuales se ha mantenido la caridad cristiana, la solidaridad humana y la capacidad de adaptarse a los tiempos sin perder la esencia de la obra que es el cuidado del adulto mayor.

Sánchez dijo que la trayectoria del geriátrico Padre Lizardo es muestra de que ciencia y fe se unen, pues, más que administrar medicamentos o alimentar, la labor se extiende
a escuchar, sonreír, acompañar a los adultos mayores.
Luego de la misa, se compartió un almuerzo, amenizado con música y ambiente festivo. La residencia geriátrica Padre Lizardo se encamina a la celebración de su primer centenario.


