HomeOpiniónLos frutos de la comunión

Los frutos de la comunión

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Conversatorio “Del altar a la sociedad reconstruida: es un precedente de unificación para el bienestar de la región

A través del conversatorio se estimó consolidar puntos de encuentro para la defensa de la dignidad humana, la paz y la reconstrucción del tejido social, basados en la unificación de criterios entre la Iglesia eucarística, la academia y las organizaciones sociales es vital para la concreción de los objetos

Educar de corazón a corazón

Una educación que aspire a un pensamiento que huela a flores no puede organizarse exclusivamente en torno a indicadores de eficacia, currículos compactados o evaluaciones estandarizadas que tratan el conocimiento como un insumo productivo

La alegría del Evangelio: Dinamismo y misión de la parroquia

Una parroquia auténticamente misionera se goza al saberse instrumento servicial para hacer gustar a todos la alegría de la salvación. En medio de un mundo marcado por el consumismo y la autorreferencialidad, la comunidad parroquial promueve la alegría del corazón abierto, libre y fraterno (EG 2)

Canteranos a brillar contra Rayo Zuliano (PREVIA)

El viernes en “Ciudad Aurinegra”, el bloque bajo defenderá la localía con el objetivo de alcanzar las victorias, mientras que el bloque alto hará lo propio en la ciudad de Maracaibo el día sábado

Pbro. José Lucio León: El rosario es un regalo de Dios para nuestro bien

Recordó que la historia de esta oración narra que la Santísima Virgen se apareció a Santo Domingo de Guzmán y le dijo que Dios la había enviado para darle un regalo que lo ayudaría: la oración del rosario
spot_imgspot_img

Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús, que la gracia, la paz y la alegría del Señor Resucitado estén con todos ustedes.

Como pastor de esta amada Iglesia particular, siempre es un motivo de profunda gratitud y gozo dirigirle una palabra de aliento a nuestro pueblo creyente. En nuestra peregrinación cotidiana, entre las luchas, los dolores, pero también entre las inmensas esperanzas y la generosidad de nuestras comunidades, la Iglesia nos invita hoy a volver la mirada hacia el corazón latente de nuestra fe el misterio augusto del Santísimo Sacramento del Altar.

Meditar sobre los frutos de la comunión no es un mero ejercicio teórico o teológico; es contemplar el alimento divino que sostiene nuestros pasos y transforma nuestra existencia.

Lea también: Nuestra Señora del Carmen y San Bartolomé: pilares de la fe en El Cobre

El Catecismo de la Iglesia Católica, en sus numerales 1391 al 1395, nos recuerda de manera bellísima que el fruto principal de recibir la Eucaristía es una unión íntima con Cristo Jesús.

El Señor mismo nos lo asegura en el Evangelio de San Juan: «Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él». Miren qué profundo y consolador es este misterio: al recibir las especies eucarísticas, no estamos realizando un acto ritual superficial ni una costumbre piadosa más; estamos permitiendo que la misma vida de Cristo, vivificada por el Espíritu Santo, penetre nuestras venas, transforme nuestro pensamiento y fortalezca nuestra fe golpeada a veces por la adversidad.

Lo que el pan de cada día hace en nuestro cuerpo debilitado, la comunión lo realiza con una eficacia admirable en el alma. La Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la gracia de nuestro Bautismo. Nos llena de vida resucitada en medio de las pruebas de esta historia que nos toca transitar.

Por eso nos dice la hermosa liturgia antioquena: se nos han dado las arras de la vida, y la resurrección se comunica a quien recibe a Cristo. Es el Pan de nuestra peregrinación, el viático de esperanza que sostiene nuestros esfuerzos comunitarios, nuestro trabajo pastoral y nuestro servicio constante a los más vulnerables.

Pero este Pan Santo no solo nos une a Él; también tiene una fuerza sanadora. La comunión nos separa del pecado. Como nos enseñaba San Ambrosio: si cada vez que su Sangre es derramada lo es para el perdón de las faltas, debemos acudir a Él continuamente, porque necesitamos siempre ese remedio divino ante nuestras fragilidades.

 Al entregarse por nosotros, Cristo enciende una caridad viva que borra nuestras pequeñas caídas y flaquezas cotidianas, librándonos del egoísmo y de los apegos desordenados. Como nos invita San Fulgencio, el Espíritu Santo infunde en nosotros el mismo amor apasionado de Cristo, permitiéndonos morir al pecado para vivir plenamente para Dios. Y es esa misma caridad la que nos custodia y nos preserva de apartarnos gravemente de su amistad.

Mis amados hermanos, la Eucaristía es el sacramento de la comunión. Por eso, al unirnos íntimamente a la cabeza, que es Cristo, nos unimos necesariamente como miembros de un mismo Cuerpo.

No se puede comulgar con el Señor en el altar si al mismo tiempo cerramos el corazón al hermano que sufre, al abuelo abandonado, al necesitado o a nuestras propias comunidades de base. Que este banquete celestial reacondicione nuestras vidas para ser verdaderos artesanos de fraternidad y testigos de la resurrección. Los bendigo de corazón en el nombre del padre, y del hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 Mons. Lisandro Rivas

Obispo de la Diócesis de San Cristóbal

NOTAS RELACIONADAS

Conversatorio “Del altar a la sociedad reconstruida: es un precedente de unificación para el bienestar de la región

A través del conversatorio se estimó consolidar puntos de encuentro para la defensa de la dignidad humana, la paz y la reconstrucción del tejido social, basados en la unificación de criterios entre la Iglesia eucarística, la academia y las organizaciones sociales es vital para la concreción de los objetos

Educar de corazón a corazón

Una educación que aspire a un pensamiento que huela a flores no puede organizarse exclusivamente en torno a indicadores de eficacia, currículos compactados o evaluaciones estandarizadas que tratan el conocimiento como un insumo productivo

La alegría del Evangelio: Dinamismo y misión de la parroquia

Una parroquia auténticamente misionera se goza al saberse instrumento servicial para hacer gustar a todos la alegría de la salvación. En medio de un mundo marcado por el consumismo y la autorreferencialidad, la comunidad parroquial promueve la alegría del corazón abierto, libre y fraterno (EG 2)

Canteranos a brillar contra Rayo Zuliano (PREVIA)

El viernes en “Ciudad Aurinegra”, el bloque bajo defenderá la localía con el objetivo de alcanzar las victorias, mientras que el bloque alto hará lo propio en la ciudad de Maracaibo el día sábado

Pbro. José Lucio León: El rosario es un regalo de Dios para nuestro bien

Recordó que la historia de esta oración narra que la Santísima Virgen se apareció a Santo Domingo de Guzmán y le dijo que Dios la había enviado para darle un regalo que lo ayudaría: la oración del rosario

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here