La comunidad de Boca de Caneyes se congregó en la iglesia Virgen del Valle para celebrar la memoria litúrgica de la natividad de la Santísima Virgen María y la fiesta patronal de la advocación de Nuestra Señora del Valle.
La misa fue presidida por el obispo auxiliar de San Cristóbal, monseñor Juan Alberto Ayala, acompañado por el rector de la zona de pastoral, presbítero Yerson Pedraza, el párroco de Nuestra Señora de la Consolación, presbítero Jesús Duque, fray César Blanco, de la Orden de Mercedarios y el diácono Guillermo López.
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En la eucaristía siete jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación y también fueron bendecidos 16 servidores, como proclamadores de la Palabra.

Durante la homilía, el Obispo Auxiliar resaltó los avances en la construcción del templo y afirmó que se trata de una obra de Dios en la que el sacerdote y los fieles son instrumentos para cristalizarla, por lo que les animó a perseverar en el proyecto.
Al reflexionar sobre el ejemplo de fe, esperanza y paz que encierra la narración de la Encarnación de Jesucristo, invitó a perseverar en tres acciones: amar a Dios, amar a María, querer la familia y cuidarla para vivir en paz.

Después de la comunión, los servidores de la Basílica Nuestra Señora de la Consolación y los proclamadores de la Palabra bendecidos en la eucaristía, entregaron como ofrenda la sede del presbiterio del templo y el ambón, los cuales fueron consagrados por monseñor Juan Alberto Ayala.
La comunidad de Boca de Caneyes ofreció palabras de gratitud al presbítero Yerson Pedraza, por el esfuerzo y avances en la construcción del templo y el acompañamiento pastoral.
Finalmente el padre Yerson agradeció la presencia del Obispo y de los hermanos sacerdotes en la eucaristía, así como la colaboración de todos los servidores y fieles en la celebración de la fiesta patronal.


