de la Orden Agustino Recoleta en Venezuela
En el Trigésimo Octavo capítulo provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva de la Orden de los Agustinos Recoletos, fue designado Vicario de Venezuela el sacerdote tachirense Fray Alfredo Sánchez Quevedo. Después de la toma de posesión, el religioso visitó su Palmira natal, donde celebró la eucaristía y compartió con los hermanos OAR y el clero diocesano.
Diario Católico se comunicó con el Vicario, quien gentilmente compartió aspectos de su ministerio sacerdotal y de la labor que recién emprende, misma que, como buen hijo de esta tierra, ha confiado al auxilio de Nuestra Señora de la Consolación y al Santo Cristo de La Grita.
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“En este momento cuento con 23 años de vida consagrada como religioso agustino recoleto, hice mis primeros votos como religioso el tres de agosto del año 2003; y 17 años de servicio sacerdotal desde mi ordenación el 19 de septiembre de 2009 en la parroquia San Agatón de Palmira” señaló.
Fray Sánchez narra que su camino vocacional comenzó de una manera muy concreta. “Descubrí mi vocación gracias al testimonio de una religiosa, la Hna. Fabiola Caro, una Hermanita de los Pobres de Maiquetía, quien comenzó a hablarme sobre la profunda importancia del sacerdocio en el mundo. Creo que esas conversaciones fueron la chispa que encendió la llama vocacional en mi corazón”.
Manifiesta que la oportunidad de ejercer parte de su ministerio en Palmira ha sido una particular bendición: fue formador en el Seminario Nuestra Señora del Buen Consejo. Posteriormente ejerció como párroco en la parroquia San Onofre de Maracaibo y hasta el momento de su nombramiento como Vicario Provincial, se desempeñó como rector del Colegio Agustiniano Cristo Rey en Caracas.

¿Por qué elegir la vida de Agustino Recoleta?
“Suelo decir que soy agustino recoleto por «accidente», en el mejor y más providencial sentido de la palabra. Por designio de Dios, este fue el primer seminario que tuve la oportunidad de conocer; entré, me quedé y, a medida que fui profundizando en la vida de San Agustín, y a través de él, en la persona de Jesucristo, quedé totalmente enamorado de este estilo de vida en comunidad, guiado por un solo corazón y una sola alma hacia Dios”.
¿Qué implica asumir el rol de Vicario Provincial?
Asumir la Vicaría Provincial implica ante todo un ejercicio de pastoreo con todo lo que esa exigente tarea conlleva: guiar, acompañar, animar, cuidar, proteger y velar continuamente por la vida de los hermanos y la marcha de nuestras obras. No se trata de una posición de poder, sino de una entrega servicial al cuidado de la Vicaría y de la misión encomendada.
¿Cuáles son los principales desafíos de la familia Agustino Recoleta de Venezuela respecto a la evangelización?
El desafío fundamental de la Vicaría en nuestro contexto es ayudar a reconstruir el país renovando nuestro encuentro personal y comunitario con Cristo y con los hermanos. La reconstrucción social y humana pasa necesariamente por una renovación espiritual profunda.
¿Cómo alcanzar esa renovación?
Para responder a esta meta desde nuestra Vicaría Provincial, nos hemos planteado cuatro proyectos prioritarios:
– Revitalizar la vida fraterna: cuidar el testimonio interior de nuestras comunidades religiosas para ser verdaderos signos de unidad.
– Reestructurar las comunidades y ministerios: adaptar nuestras estructuras pastorales y educativas a las exigencias y realidades actuales para lograr un servicio más eficaz.
– Fortalecer la promoción vocacional: mantener las puertas abiertas para acompañar el discernimiento de nuevas vocaciones que deseen consagrar su vida al Evangelio.
– Compartir la misión con los laicos: promover una Iglesia verdaderamente sinodal donde laicos y religiosos caminemos juntos en el compromiso evangelizador y social.
“Desde el primer día de este servicio estoy encomendándome filialmente a la intercesión de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba y me he puesto a los pies del Santo Cristo del Rostro Sereno de La Grita. A ellos les pido diariamente la humildad y la sabiduría necesarias para desempeñar esta misión como Dios espera de mí, al servicio de mis hermanos y del pueblo venezolano”.
Con motivo de la memoria litúrgica de San Agustín, patrono de la Orden, Fray Sánchez resaltó el ejemplo de este santo que alcanzó su conversión a los 33 años, marcando un modelo de acción que se ha mantenido siglo tras siglo “en la búsqueda continua de la verdad, es decir de Dios”.
Señala que el legado de San Agustín “sigue vivo en cada parroquia, en cada colegio, en cada obra de ayuda social, en cada religioso Agustino Recoleto, en cada religiosa Agustina Recoleta, en cada miembro de nuestra fraternidad secular, en cada joven que sueña dentro de la Juventud Agustina Recoleta y en las Madres Mónicas, que siguen escribiendo historia en nuestra querida Venezuela”.
Diario Católico
Cerrando la conversación, sale al recuerdo la referencia narrada con ocasión del centenario del Decano de la prensa tachirense, medio de comunicación que Fray Sánchez conoció desde su infancia:
“De niño, era parte de nuestra cotidianidad en mi casa, y en la de la gran mayoría de vecinos y familiares, hojear la edición impresa del Diario Católico del Táchira. Crecí viendo ese periódico como un punto de encuentro diario para nuestra comunidad, una ventana donde nos enterábamos de lo que pasaba en la Iglesia y que formaba parte fundamental de la identidad de nuestra región”.
Ana Leticia Zambrano


