El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas, extendió una calurosa invitación a todo el pueblo de Dios, para unirse activamente a las actividades y peregrinaciones programadas durante este tiempo jubilar coromotano, concebido como un camino de renovación espiritual y de fortalecimiento comunitario.
“Este Año Jubilar Coromotano significa un retornar a Jesús, que es camino, verdad y vida, guiados de la mano de María. Nos invita a renovarnos en la fe para caminar en la esperanza y vivir en la caridad”, expresó.
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Monseñor Rivas enfatizó la dimensión peregrina que marcará este ciclo de fe en la entidad, instando a las parroquias, rectorías, instituciones y familias del estado Táchira a ponerse en marcha hacia los centros de devoción coromotana.
En ese sentido, invitó a los fieles a visitar el templo de Nuestra Señora de Coromoto en Barrio Obrero, en la ciudad de San Cristóbal, para contemplar la réplica de la sagrada imagen dejada al cacique Coromoto, así como a sumarse a las peregrinaciones programadas hacia el Santuario Nacional en Guanare, estado Portuguesa.

“María quiere volver a aparecer en nuestras realidades y en nuestra Venezuela, presentándose como un signo de unidad y comunión. Nos convoca a salir a todos los rincones donde se necesita la Buena Noticia, comenzando por el núcleo del hogar”, destacó el obispo.
Promoción del rosario
Durante el año jubilar se impulsarán diversas iniciativas pastorales, entre las que destaca la promoción del Santo Rosario en familia y la renovación de las promesas bautismales, buscando consolidar una Iglesia en salida que acompañe a la sociedad en sus momentos de dificultad.
Monseñor Lisandro Rivas concluyó animando a la feligresía tachirense a participar de manera decidida en las actividades convocadas. “Animamos a todo el santo pueblo de Dios que peregrina en Táchira a unirse a estas iniciativas para renovarnos en espíritu y verdad, siendo testigos de Jesucristo resucitado en cada uno de nuestros entornos”.

Algunos hallazgos resaltantes en estudio
v Estudios científicos realizados sobre la imagen dejada por la Virgen en la mano del Cacique, en marzo 2009 y luego a partir del año 2017 hasta la actualidad, han demostrado que la imagen es asimétrica: mitad indígena y mitad europea.
v Tiene forma de óvalo de 2,43 cm de altura y 1,90 cm de ancho.
v Está llena de símbolos y signos.
v El rostro de la Virgen es de una mujer joven, de rasgos finos, delicados, serenos, con mirada cálida y está sonriente.
v Sus ojos miden menos de medio milímetro, el tamaño de la punta de una aguja.
v Dentro del iris del ojo izquierdo quedó registrado el momento de la aparición.
v En el lado derecho del cabello de la Virgen muestra una crineja con plumas decorativas que es un peinado típico indígena.
v En el lado izquierdo del cabello muestra la imagen de la Basílica de Guanare como es actualmente.
v Las manos de la Virgen son grandes y circundan al Niño.
v Sobre la nariz aparece el símbolo del Espíritu Santo en forma de paloma.
v La forma de la Virgen con el Niño presenta una forma triangular recordándonos el símbolo de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, símbolo a su vez de la familia.
v Originalmente, la imagen del Niño Jesús, tenía una corona símbolo de Rey, la mano derecha bendiciendo y en la izquierda, el globo terráqueo.
v Ahora, a simple vista sobre la imagen del Niño se observa, una parte de color blanco donde hay un Cordero de pie como si estuviera sacrificado.
v El traje del Niño presenta pigmentos de color rojo al igual que algunos dedos de la mano de la Virgen.
v La corona tanto del Niño como de la Virgen son de rasgos indígenas y presenta tres penachos con una serie de símbolos.
v Las columnas a los lados son el tramado de la entrada de una choza indígena.
v Los estudios continúan pues la reliquia tiene mucho que decirnos y ella sigue restaurándose sin intervención humana.
Maryerlin Villanueva


