Monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal manifestó su deseo de compartir una experiencia que le conmovió particularmente, para reafirmar que la gracia de Dios es infinita y que todas sus obras son hermosas.
Durante la visita pastoral a la comunidad de Los Jabillos, municipio Fernández Feo, en la parroquia eclesiástica San Andrés Apóstol, antes de comenzar el recorrido a caballo, entró en una vivienda a saludar, donde gentilmente le ofrecieron un café. Él preguntó bromeando por la arepa, y de una vez se la prepararon, y la degustó, de manera que compartió un grato momento con la familia.
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A su regreso de la actividad en Los Jabillos, la señora Luzdary que lo había recibido en su casa en la mañana, salió de nuevo a su encuentro y le entregó una pintura. Le dijo: “Monseñor, yo no soy católica, pero estoy muy agradecida por haberlo recibido en mi casa y por como usted se mostró cercano a mi familia. Quiero obsequiarle este cuadro que acabo de hacer, para que nos tenga presentes”. Al reverso de la pintura, dedicatoria con la firma: “La señora de la arepa”.

El obispo diocesano recordó el gesto con emoción y agradeció todo lo vivido en la jornada, donde colocó la piedra fundacional en el lugar donde, con la ayuda de Dios, se levantará la capilla en honor a San Isidro Labrador. “ ¡Ustedes me ungen, me llenan de vida, gracias por su hospitalidad, todo esto es obra de Dios, cuyo amor es eterno!” dijo a los fieles, acompañado por el párroco, presbítero Miguel Duque, antes de celebrar la eucaristía.
Ana Leticia Zambrano—


