El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas, en uso de sus atribuciones ha nombrado al presbítero Domingo Edecio Pernía Sánchez, exorcista de la Iglesia Local. Este sacerdote, con 32 años de ministerio, es a la vez rector del Santuario Eucarístico Diocesano de Adoración y Reparación (Sedar) instituido por el pastor diocesano en la iglesia San José, en San Cristóbal.
En atención a la designación, Diario Católico conversó con el Pbro. Pernía para conocer sobre el fundamento de la Pastoral de La Consolación y Exorcismos, que es la figura en la cual se ubica este ministerio y propiciar la comprensión sobre esta acción, con la idea de presentar información que debe ser conocida por los católicos, para evitar caer en supersticiones.
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Para comenzar, el sacerdote explica que la Pastoral de La Consolación “es un conjunto de acciones de la Iglesia para atender a los hijos de Dios que dicen estar asediados por el demonio, o lo están, para que la Iglesia del Señor le dé respuestas claras, los tranquilice y se evite el riesgo de ser estafados o manipulados por quienes se aprovechan del dolor de las personas”. Se trata de una herramienta de evangelización en la cual, los hijos de Dios tienen la oportunidad de conocer a Jesucristo para amarlo y seguirlo
¿Por qué la Iglesia contempla este ministerio?
“Cristo delega la potestad del uso de su poder a la Iglesia, por lo tanto, es la Iglesia, la que en este mundo puede deshacer las obras del demonio haciendo uso del poder de Cristo», afirma.
Explica que, para llegar hasta allí en un orden lógico, lo primero que debe saberse es que existe Dios y todo lo demás son criaturas. Dios creó ángeles y hombres, todo lo hizo bueno y libre. Algunos ángeles, haciendo mal uso de la libertad, acariciaron la idea de poder vivir por sí mismos sin necesidad de escuchar a Dios. “Aquí es donde aparece lo que llamamos el maligno, el enemigo, satanás, ya que él se hizo así por vivir según sus ideas”.

¿Por qué decimos que el demonio existe?
Porque ha sido revelado en las Sagradas Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento (y los menciona en plural). El Señor los enfrentó y los expulsó, y en este punto es necesario aclarar que el gran exorcismo es el misterio pascual: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Así mismo, los santos de la Iglesia y su Magisterio han hablado del demonio. San Pablo VI expresó que el demonio es una entidad, pervertido y pervertidor. Más recientemente, el Papa Francisco también repetía “con el demonio no se dialoga”. Finalmente es un dogma católico, es decir, una verdad de fe.
¿Cómo actúa?
Actúa de manera ordinaria a través de la tentación, hacer pecar para que los hombres se vuelvan pecadores como ellos. La tentación es la actividad por la cual el demonio es homicida, como dijo Jesús. “No tengan miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; teman más bien al que puede perder el alma y el cuerpo en el fuego” (Mateo 10,28)
Luego, los demonios pueden actuar en las personas de manera extraordinaria: posesiones, vejaciones, obsesiones (ataque a la psiquis), es una realidad práctica que se ha enfrentado y que supera los conceptos de temas naturales o patológicos. También ocurren infestaciones en los bienes o lugares.
Estas actividades extraordinarias se combaten con exorcismos, pero no solo con eso, sino con vida cristiana. Si la persona lleva vida cristiana, puede liberarse de estas acciones. Los exorcismos sin vida cristiana no funcionan.
¿Qué son los exorcismos?
Los exorcismos constituyen un sacramental. El Derecho Canónico los menciona en el apartado para los sacramentales, por lo tanto, tienen rigor litúrgico. En este orden, es la Iglesia la que suplica a Dios que uno de sus hijos sea liberado de una posesión, obsesión o vejación diabólica. Si se han infestado los bienes, se suplica a Dios la liberación de la acción del mal en esa realidad.
El Pbro. Domingo Pernía señala que los exorcismos tienen rigor científico. “Exigimos primero una valoración médica. El protocolo descarta en primer lugar la existencia de patologías orgánicas o causas naturales. El segundo elemento de rigor científico es la teología, que es ciencia”. Basado en ella, se interpretan reacciones y actitudes.
¿Todos los sacerdotes pueden ser exorcistas?
El Código de Derecho Canónico establece en el canon 1172 que “sin licencia peculiar y expresa del Ordinario (obispo) del lugar, nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos. § 2. El Ordinario del lugar concederá esta licencia solamente a un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”.
El presbítero Pernía señala que es el Obispo quien autoriza o nombra al sacerdote y le da una licencia para que lleve a cabo esa función. Y ello demanda necesariamente a una formación
“En mi experiencia personal yo pasé del miedo a la seguridad porque me formé, porque estudié. Ser exorcista requiere mucho estudio, piedad, vivir en gracia de Dios, pero principalmente formarse porque la formación libra al sacerdote de hacer el trabajo de manera supersticiosa”.
Los sacerdotes están instruidos para que, si tienen un caso, lo refieran a la Pastoral de la Consolación y los Exorcismos.
¿Cómo se distingue en una persona una condición patológica de una acción extraordinaria del demonio?
Hay elementos de carácter preternatural, es decir, más allá de lo natural. Se presume de ellos cuando se han realizado los estudios médicos y no hay una causa orgánica que explique una actitud.
La Iglesia contempla un ritual de exorcismo (De exorcismis et supplicationibus quibusdam, es de 1-X-1998), que tiene como fin suprimir la influencia demoníaca sobre una persona o liberarla de la misma si está poseída.
El sacerdote aclara que es Dios Trino y Uno quien libera. El ritual contempla fórmulas con las cuales se ruega y pide al Señor que libere al hermano de las asechanzas del demonio (imprecativa) y luego la fórmula imperativa, donde se le ordena en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, que salga.
La experiencia, le permite afirmar que, una vez liberada, la persona que hace vida cristiana de Iglesia, es decir, oración, sacramentos, meditación y servicio, desarrolla un gran amor por la voluntad de Dios y una conformidad admirable hacia el plan de Dios.
Ana Leticia Zambrano


