Como un buen samaritano, León XIV visita España sin temor a ahondar en sus heridas más profundas y abordar sus fragilidades sociales. Estas son aún más peligrosas porque han sido ignoradas durante mucho tiempo y se han vuelto crónicas.
El cuarto viaje apostólico del Papa a la Península Ibérica del 6 al 12 de junio tiene lugar en un país que figura entre los quince más industrializados del mundo. Sus gestos, sus encuentros, sus palabras levantarán un velo de inercia y silencio sobre focos de pobreza que no son temporales ni estacionales, sino estructurales.
Lea también: Consistorio: Debate sobre la situación mundial, «Magnifica humanitas» y el Sínodo
Y esto en el corazón de Europa, un continente de capitalismo avanzado. La esperanza de quienes trabajan a diario con los más vulnerables de la sociedad es que la visita del Papa sirva para despertar a los miembros más sanos de la sociedad española de su letargo. Esta es la esperanza de María González Dyne, secretaria general de Cáritas Española , quien compartió sus expectativas y reflexiones sobre el próximo viaje de León XIV con los medios vaticanos.
Señora González Dyne, una de las primeras reuniones programadas durante la visita apostólica de León XIV a España será con «Cedia 24 Horas», un proyecto social promovido por Cáritas Madrid para ayudar a las personas sin hogar. ¿Qué importancia tienen mensajes de sensibilización como este para la labor de Cáritas en el país?
Es cierto que el Papa abrirá y cerrará su recorrido encontrándose con las personas más marginadas de nuestra sociedad: las personas sin hogar y quienes llegan a nuestras fronteras en situación administrativa irregular. Estas son las dos realidades más preocupantes que vivimos hoy en nuestro país. La cercanía de León XIV a los más vulnerables será una gran oportunidad para despertar conciencias y visibilizar una realidad que, para muchos en nuestro país, pasa completamente desapercibida. El gesto del Papa de «abrazar el mundo de la fragilidad» será un verdadero impulso para seguir creciendo en la caridad y comprender que la primera consecuencia del amor es sentir responsabilidad por los demás, especialmente por los más débiles, y esforzarse por su bienestar.
Vatican News


