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¿CÓMO EVANGELIZAR DESDE UN PROYECTO PASTORAL LA ACCIÓN POLÍTICA?

Fe creída, Fe vivida

La nueva evangelización que marca Evangelii Nuntiandi (EN) es iluminada desde los tiempos de Medellín, se trata de continuidad, pero a la vez de progreso y novedad. En esta novedad, uno de los criterios que da EN es LA ESTRUCTURA DEL ACTO EVANGELIZADOR, que anuncia y suscita la fe.

La evangelización asume modalidades según las personas, las comunidades, los espacios, los momentos y las situaciones, podríamos decir, el aquí y ahora, donde se hace presente la novedad que se da entre los SUJETOS interlocutores (agentes y destinatarios), EL OBJETO del mensaje (contenido) y los MEDIOS de comunicación del Evangelio (medios y actitudes).

La nueva evangelización simboliza el aggiornamento trazado por el CVII y el desafío de una nueva acción evangelizadora a inicios del siglo XXI. Para W. Kasper «la nueva evangelización es el desafío pastoral, teológico y espiritual por excelencia». Esta estructura de EN presenta la dinámica que orienta un proceso evangelizador para un proyecto pastoral.

Cuando san Pablo VI se refirió a América Latina, en diversos documentos, llamó a estar atentos a los signos de los tiempos y atender los dramas sociales alentando a la dimensión social de la evangelización y la formación de una conciencia social cristiana.

 

¿CÓMO EVANGELIZAR DESDE UN PROYECTO PASTORAL LA ACCIÓN POLÍTICA?

San Pablo VI en su discurso final del CVII (1965) expresó que el estilo pastoral del Concilio se orientó a evangelizar la sociedad que lo rodeaba, tomando la forma de diálogo con el hombre y el mundo de hoy, adoptando una voz amiga llamada: CARIDAD PASTORAL. EN marca un recorrido para identificar la identidad de la Iglesia.

San Pablo VI indicará en Ecclesiam Suam, que el diálogo con el mundo será un criterio eclesiológico irrenunciable, es decir, EN quiere afirmar la identidad eclesial desde el mismo diálogo, y lo hará como la Iglesia dialoga: EVANGELIZANDO. «Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profundad» (EN 14).

Esto lo hará con CONTENIDOS DE VERDAD, que se conviertan en criterios para determinar que aportes puede dar al mundo, es un abrirse ad intra, para luego poder abrirse ad extra. En nuestro caso, el PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA debe ser el pueblo venezolano, para ayudarlo a forjar la identidad primero como Iglesia y luego como sociedad.

Desde LA ÓPTICA PASTORAL, Puebla analizó la situación latinoamericana, en la línea de Medellín, recordando los discursos de Juan Pablo II en México. En primer lugar, constata que la Iglesia está comprometida con esta realidad y que «ha tratado de ayudar al hombre a pasar de situaciones menos humanas a más humanas» (PP 20), llamando a una conversión individual y social, que oriente a una liberación integral.

Según lo que vengo desplegando, veremos a continuación como se puede desarrollar una pastoral de la acción política desde la evangelización.

La Iglesia define a LA POLÍTICA como parte constitutiva del hombre, donde la fe cristiana valoriza su actividad y la tiene en alta estima, es decir, la Iglesia reconoce su legítima autonomía y contribuye a promover los valores que la deben inspirar.

Invita a acompañar LA FORMACIÓN DE LA CLASE DIRIGENTE desde principios que coloquen al primer plano la dignidad de la persona, buscando el bien común de la sociedad, invitando a los laicos a asumir liderazgo en este campo social político y desde allí promuevan el desarrollo y liberación integral.

 

¿CÓMO HA INTERPRETADO LA IGLESIA ESTA REALIDAD SOCIOPOLÍTICA?

La acción de la Iglesia en la promoción humana y la justicia, está siempre al servicio del hombre (GS 26); con una adecuada antropología basada en la Encarnación, de allí la necesidad de incluir el vigor del Evangelio hasta los centros de decisión (Cfr. Puebla 345), es decir, «las fuentes inspiradoras y los modelos de la vida social y política» (EN 18). De lo contrario, «la Iglesia perdería su significación; su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser manipulado por los sistemas ideológicos y los partidos políticos» (EN 32).

PUEBLA indica que el pecado corrompe el uso que el hombre hace del poder político, llevándolo al abuso de los derechos de los demás, por tratarse del campo de las decisiones, que determinan el bienestar de la comunidad Cfr. Puebla 500). Por eso, EL USO TOTALITARIO DEL PODER es una forma de idolatría y como tal la Iglesia lo rechaza (GS 75).

Se reconoce la presencia de un deterioro creciente del cuadro políticosocial y muchos regímenes autoritarios, síntomas de corrupción y violencia, por ende, un gran obstáculo para el desarrollo integral de la persona y la sociedad.

Por tanto, para liberar la sociedad del ídolo del poder absolutizado y lograr una convivencia social en justicia y libertad se necesita un ORDEN POLÍTICO RESPETUOSO DE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE, que asegure la concordia y la paz al interior de la comunidad civil y en sus relaciones con las demás comunidades.

Ante esto, LA IGLESIA EXPERTA EN HUMANIDAD, debe: «discernir e iluminar, desde el Evangelio y su enseñanza social, las situaciones, los sistemas, las ideologías y la vida política del continente» (Puebla 511).

Puebla indica: «LA POLÍTICA mira al bien común, precisa los valores fundamentales de toda comunidad – la concordia interior y la seguridad exterior –, conciliando la igualdad con la libertad, la autoridad pública con la legítima autonomía y participación de las personas y grupos, la soberanía nacional con la convivencia y solidaridad internacional. Define los medios y la ética de las relaciones sociales. LA POLÍTICA INTERESA A LA IGLESIA y, por tanto, a sus pastores, ministros de la unidad. Es una forma de dar culto al único Dios, desacralizando y a la vez consagrando el mundo a Él» (Puebla 521).

La Iglesia en sus pastores contribuye a PROMOVER LOS CRITERIOS que deben inspirar la política, interpretando las aspiraciones de sus pueblos, lo realizará con su enseñanza y acción pastoral. La política se hace a través de grupos de ciudadanos que buscan ejercer el poder político, para resolver situaciones económicas, políticas y sociales, según sus propios criterios o ideologías. La política partidista es el campo propio de los laicos que son Iglesia (GS 43). Corresponde a su condición laical el constituir y organizar partidos políticos, con ideología y estrategia adecuada para alcanzar sus legítimos fines, esto es base para la democracia.

Pero, es necesario volver a recordar que, el laico encuentra en LA ENSEÑANZA DE LA DSI LOS PRINCIPIOS Y CRITERIOS ADECUADOS, a la luz de la visión cristiana para lograr el desarrollo integral y el bien común. Puebla indica que la jerarquía ofrece la formación y acompañamiento a la clase dirigente y los ciudadanos, estimulándolos en su creatividad a buscar opciones cada vez más conformes con el bien común y las necesidades de los más débiles.

Aquí, tenemos otro criterio que aporta Puebla: FOMENTAR CENTROS DE FORMACIÓN INTEGRAL DE LAICOS, que pongan adecuado énfasis en una pedagogía activa, completada por una formación sistemática en los fundamentos de la fe y de la DSI (Cfr. Puebla 832).

En el MUNDO INTELECTUAL Y UNIVERSITARIO, se repite esta invitación, para que existan elementos disponibles para la educación de la acción política – distinta de la politización – y satisfaga la lógica interior de la reflexión y el rigor científico, porque el mundo necesita proyectos y líneas teóricas sólidas para la sociedad.

Asimismo, insiste en ser CONSTRUCTORES DE UNA NUEVA SOCIEDAD y marca una línea pastoral, aclarando que no se trata de una pastoral de élites o una pastoral popular, como lo reflejo Medellín, por el contrario, indica que es una sola, donde la evangelización entra en el ámbito social con atención a defender y promover los derechos de los más vulnerables, dando dinamismo a la sociedad en su dimensión total y particular que la hace pluralista, Puebla marca un desafío que hoy es actualizado para Venezuela: «ser agentes de una concientización general de responsabilidad común, frente a un desafío que exige la participación de todos» (Puebla 1220).

Puebla nos recuerda algunos OBJETIVOS, OPCIONES Y ESTRATEGIAS: formar a los sectores pastorales para que ejerzan un liderazgo evangelizador, guiados por normas de conducta cristiana que sean objeto de reflexión, aplicación y revisión en la acción evangelizadora de las estructuras sociales, por medio de encuentros para compartir sus experiencias. Es necesario para ello, la formación de sacerdotes y laicos, con una mejor utilización de los medios y recursos para comunicar el mensaje en los sectores populares, uniendo a la revisión de vida a la luz del Evangelio, la oración y la Eucaristía.

Por tanto, desde LA ORGANIZACIÓN QUE PRESENTA EN Y EL DIÁLOGO COMO MÉTODO EVANGELIZADOR, un criterio clave es la formación de los agentes (laicos y sacerdotes), creando espacios y contenidos (inspirados en el Evangelio y la DSI) para formar a los destinatarios como instrumentos de la acción política de un país, donde la comunión y participación, conectado en la defensa y promoción de la persona humana, ayudará  a concretar un proyecto pastoral asumiendo espacios dentro de la acción política en Venezuela. San Pablo VI comprendió que el anuncio del Evangelio no es ajeno a los problemas que oprimen al hombre y allí nace su liberación.

 

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

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