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El Papa a los jóvenes: Trabajo y un sueño común para recomenzar

La evangelización «pasa también por el cuidado del trabajo» y para la reanudación tras la crisis generada por la pandemia de Covid-19, es necesario el valor de «soñar juntos», como hacen desde hace 25 años los jóvenes y adultos promotores del Proyecto Policoro de la Iglesia en Italia. El Papa Francisco recibió en la Sala Clementina a un centenar de jóvenes y 20 adultos del equipo nacional de este Proyecto que promueve por la Conferencia Episcopal Italiana, representada por su presidente, el cardenal Gualtiero Bassetti, y trazó el camino para seguir siendo «signos de esperanza» de una manera nueva.

Animar, habitar, apasionarse y acompañar

El Papa utilizó cuatro verbos: animar, habitar, apasionar y acompañar, para que los jóvenes de las más de 400 empresas autónomas, cooperativas y otras actividades comerciales, nacidas primero en el Sur y luego en toda Italia gracias al Proyecto, animados por el Espíritu de Cristo, ayuden a las personas a ponerse en marcha y a comprometerse «en la vida, en la familia, en la Iglesia y en la sociedad».

Dar un alma a la economía

Para Francisco, quien intervino tras la presentación del Proyecto por parte de dos jóvenes «portavoces», y que agradeció el regalo de una estatua de cartón piedra realizada por una cooperativa de personas con discapacidad en Matera, animar es «dar un alma a la economía». Como están haciendo los jóvenes de la iniciativa «Economía de Francisco», porque, y aquí el Pontífice citó su encíclica Laudato si’:

“A los problemas sociales se responde con redes comunitarias”

Implicar a las parroquias y diócesis en el tema del trabajo

El Papa Francisco les recordó que están llamados a ser «animadores de comunidades», y que las comunidades «deben ser animadas desde dentro con un estilo de entrega: ser constructores de relaciones, tejedores de una humanidad solidaria”. Además, citando en este caso su encíclica Fratelli tutti, les dijo que es importante:

“Ayudar a las parroquias y a las diócesis a caminar y planificar sobre el ‘gran tema [que] es el trabajo’, haciendo germinar ‘las semillas que Dios ha puesto en cada persona, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas’”

Creatividad para un nuevo modelo de economía

Francisco subrayó que «ocuparse del trabajo es promover la dignidad de la persona», porque el trabajo nace «del ingenio y de la creatividad del hombre». A los jóvenes del Proyecto Policoro les dijo que «no son los que se limitan a quejarse de la falta de trabajo, sino que quieren ser proactivos, protagonistas, para favorecer el crecimiento de las figuras empresariales al servicio del bien común». Con el objetivo, indicado por Benedicto XVI en Caritas in Veritate, del «acceso al trabajo o de su mantenimiento para todos». Y añadió:

“A los jóvenes no les falta creatividad: los animo a trabajar por un modelo de economía alternativo al del consumismo, que produce residuos. La participación la fraternidad, la gratuidad y la sostenibilidad son los pilares sobre los que fundar una economía diferente. Es un sueño que requiere audacia, porque son los audaces los que cambian el mundo y lo hacen mejor. No es voluntarismo: es fe, porque la verdadera novedad viene siempre de la mano de Dios”

Habitar el mundo sin pisotearlo

El segundo verbo indicado por el Pontífice es habitar, porque los jóvenes pueden mostrar a todos «que es posible habitar el mundo sin pisotearlo», porque habitar la tierra no significa «poseerla, sino saber vivir las relaciones en plenitud: con Dios, con los hermanos, con la creación y con nosotros mismos», escribe el Papa Francisco en Laudato si’. Y exhortó a los jóvenes de un Proyecto que ha dado sus primeros pasos en las regiones italianas de Apulia, Calabria y Basilicata, «a amar los territorios en los que Dios los ha puesto, evitando la tentación de huir a otros lugares». Porque son precisamente las periferias «las que pueden convertirse en laboratorios de fraternidad». De las periferias suelen nacer los experimentos de inclusión».

“Que puedan ayudar a la comunidad cristiana a vivir la crisis de la pandemia con valor y esperanza. Dios nunca nos abandona y podemos convertirnos en un signo de su misericordia si sabemos inclinarnos sobre la pobreza de nuestro tiempo: sobre los jóvenes que no encuentran trabajo, sobre los llamados Neet, sobre los que sufren de depresión, sobre los que están desmotivados y cansados en la vida, sobre los que han dejado de soñar con un mundo nuevo”

Italia es demasiado vieja

El Papa recordó que el siervo de Dios Giorgio La Pira decía que el desempleo es «un desperdicio de fuerzas productivas». Y subrayó que entonces, hoy en Italia, «el desempleo hace que muchos jóvenes busquen la alienación» e incluso el «suicidio». En el invierno de la vida demográfica de Italia «nos faltan jóvenes y por eso los jóvenes no pueden darse el lujo de no entrar en el mundo laboral». Italia, con una edad promedio de 47 años, es vieja, no tiene futuro.

“Pero, ¿cómo voy a tener hijos si no tengo trabajo? Yo, mujer, ¿cómo voy a tener hijos, que en cuanto el jefe de la oficina me ve la panza, me echa, hasta el punto de que mi panza se ha convertido en una vergüenza? ¡Pero todo es de una manera diferente! Hay que reaccionar contra esto. Que los jóvenes empiecen a soñar, a ser padres, a tener hijos. Y para esto, que tengan trabajo. El trabajo es un poco una garantía para este futuro”

Vivir los conflictos para salir de la enemistad social

Ahora también es el momento de «habitar lo social, el trabajo y la política sin miedo a ensuciarnos las manos», les dijo el Papa. Y añadió: Los jóvenes ayudan a abrir las puertas de las parroquias «para que los problemas de la gente entren cada vez más en el corazón de las comunidades».

“Y no tengan miedo de vivir también los conflictos. Los encontramos en el mundo, pero también a nivel eclesial y social. Se necesita paciencia para transformarlos en capacidad de escucha, de reconocimiento del otro, de crecimiento recíproco. Las tensiones y los conflictos forman parte de la vida, pero sabemos que su ‘resolución en un nivel superior’ es el signo de que hemos apuntado más alto que nuestros intereses particulares, para salir de las arenas movedizas de la enemistad social”

Apasionarse por servir a las personas

El tercer verbo utilizado por Francisco es apasionarse, porque lo que marca la diferencia es «la pasión por Jesucristo y por su Evangelio», que se manifiesta en los «más» que «ponen en acompañar a otros jóvenes para que tomen la vida en sus manos, para que se apasionen por su futuro, para que se formen competencias adecuadas para el trabajo». El Pontífice deseó que el Proyecto Policoro esté siempre al servicio de «la vida de las personas, especialmente de los pobres y de los últimos de nuestra sociedad». Y citó su exhortación tras el Sínodo de los Jóvenes, Christus vivit, cuando invita a las nuevas generaciones a preguntarse no tanto: «¿Pero quién soy yo?», sino: «¿Para quién soy yo?». Eres para Dios, sin duda, respondió el Papa Francisco, «pero Él ha querido que seas también para los demás, y ha puesto en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para los demás.»

Gratuidad para levantar la vida de los descartados

El Papa los invitó a preguntarse: «¿Por quién me apasiono? ¿Qué toma mi corazón? ¿Para qué me gasto? No hemos sido creados para hacer carrera, sino para crecer en comunión con el Creador y con las criaturas». Uno se apasiona, aclaró el Papa, «cuando cuida su interioridad, si no descuida la espiritualidad, si se estudia, si se conoce a fondo la doctrina social de la Iglesia y si se esfuerza por traducirla a las situaciones concretas».

“No tengan miedo de prestarse, aunque sea gratuitamente, a levantar la vida de los descartados. Lo contrario de la pasión es la mediocridad o la superficialidad, que induce a las personas a pensar que lo saben todo desde el principio y no a buscar soluciones a los problemas poniéndose en juego”

Pasión es vibrar de dolor y de fe ante las injusticias

Francisco citó al padre Lorenzo Milani: «¡No veremos florecer a los santos hasta que no hayamos construido jóvenes que vibren de dolor y de fe pensando en la injusticia social! Y preguntó a sus invitados:

“¿Vibran de dolor y de fe ante tanta injusticia social, explotación, falta de trabajo, descarte de los ancianos? Apasionarse es vibrar con esto”

Acompaña a los demás jóvenes

Por último, el Papa se refirió al último verbo, acompañar. Y destacó que son muchos los que se comprometen a acompañar este Proyecto.

“Sus diócesis los miran con esperanza, y cada uno de ustedes es capaz de hacerse compañero de camino de todos los jóvenes que encuentra en su camino”

Ayudar a las personas después de la crisis

El Santo Padre les dijo que su presencia en los territorios «se convierte así en el signo de una Iglesia que sabe llevar a la gente de la mano», como hizo Cristo con los discípulos de Emaús, «resignados y descorazonados por lo que había pasado en Jerusalén.» Jesús los ayuda a «releer todo a partir de la Pascua». Como recordó el obispo Tonino Bello, en el trayecto Jerusalén-Jericó «la fe se cruza con la historia, y la esperanza con la desesperación, y la caridad con los frutos de la violencia».

“La fe nos dice que la crisis puede ser un pasaje de crecimiento: el Espíritu de Cristo resucitado anima la esperanza, que se convierte en ayuda para que las personas puedan volver a levantarse, retomar el camino, volver a soñar y comprometerse en la vida, en la familia, en la Iglesia y en la sociedad”

La evangelización también pasa por el cuidado del trabajo

El Papa concluyó subrayando que los jóvenes del Proyecto Policoro, «en la escuela de la doctrina social de la Iglesia», son ya «signos de esperanza».

“Que su presencia en las diócesis ayude a todos a comprender que la evangelización pasa también por el cuidado del trabajo. Que el 25° aniversario del Proyecto Policoro sea un nuevo comienzo: los animo a soñar juntos por el bien de la Iglesia en Italia”.

 

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