Desde el 16 de febrero, el Pueblo de Dios se reunió para reflexionar sobre los frutos de la I Sesión del Congreso Eucarístico Diocesano, empleando la metodología del "Diálogo en el Espíritu"
En relación a su campo de experiencia, la muestra revela un dominio excepcional del dibujo, el surrealismo figurativo y el cubismo, técnicas con las que explora la dualidad humana
En un mundo “herido por la prepotencia”, hay que “valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar políticas que vayan contracorriente, centradas en el bien común”
Hoy, el "Caminante de Emaús" nos interpela como Iglesia. En un mundo que a menudo camina a ciegas, nuestra misión es ser esa presencia que escucha, que consuela y que "hace arder el corazón" a través de la solidaridad y la palabra oportuna
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
Desde el 16 de febrero, el Pueblo de Dios se reunió para reflexionar sobre los frutos de la I Sesión del Congreso Eucarístico Diocesano, empleando la metodología del "Diálogo en el Espíritu"
En relación a su campo de experiencia, la muestra revela un dominio excepcional del dibujo, el surrealismo figurativo y el cubismo, técnicas con las que explora la dualidad humana
En un mundo “herido por la prepotencia”, hay que “valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar políticas que vayan contracorriente, centradas en el bien común”
Hoy, el "Caminante de Emaús" nos interpela como Iglesia. En un mundo que a menudo camina a ciegas, nuestra misión es ser esa presencia que escucha, que consuela y que "hace arder el corazón" a través de la solidaridad y la palabra oportuna