Reconocer este misterio es invitar a Dios a transformar nuestras rutinas, convirtiendo el trabajo, el descanso y el conflicto en espacios donde el amor trinitario se hace presente
En cada misa se prepara para nosotros una única mesa con dos ricos manjares: la Mesa de la palabra de Dios, que ilumina nuestra mente, y la mesa del cuerpo del Señor, que alimenta nuestra alma
"El objetivo del recital es propiciar y apreciar los diferentes estudios realizados en la Cátedra, como un valioso recurso de formación académica y artística"
Su ordenación es un testimonio vivo de fe, entrega y fraternidad universal que enriquece nuestra labor evangelizadora
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
Reconocer este misterio es invitar a Dios a transformar nuestras rutinas, convirtiendo el trabajo, el descanso y el conflicto en espacios donde el amor trinitario se hace presente
En cada misa se prepara para nosotros una única mesa con dos ricos manjares: la Mesa de la palabra de Dios, que ilumina nuestra mente, y la mesa del cuerpo del Señor, que alimenta nuestra alma
"El objetivo del recital es propiciar y apreciar los diferentes estudios realizados en la Cátedra, como un valioso recurso de formación académica y artística"