Durante la homilía, monseñor Ayala ofreció una reflexión sobre la actitud de San José ante la incertidumbre, invitando a la feligresía a buscar siempre la paz y a huir de la división
Valoramos con respeto a las Iglesias orientales que conservan la sucesión apostólica y los verdaderos sacramentos, e igualmente reconocemos la búsqueda sincera de la comunión en las comunidades eclesiales de la Reforma
San Nicolás murió el 10 de septiembre de 1305 y fue enterrado en la iglesia del convento de Tolentino, su hogar por más de tres décadas, en el año 1345, sus restos fueron exhumados y su cuerpo fue hallado incorrupto
“La dignidad infinita del ser humano, por tanto, se arraiga en su identidad de criatura hecha «“a imagen de Dios”, capaz de conocer y amar a su Creador»
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
Durante la homilía, monseñor Ayala ofreció una reflexión sobre la actitud de San José ante la incertidumbre, invitando a la feligresía a buscar siempre la paz y a huir de la división
Valoramos con respeto a las Iglesias orientales que conservan la sucesión apostólica y los verdaderos sacramentos, e igualmente reconocemos la búsqueda sincera de la comunión en las comunidades eclesiales de la Reforma
San Nicolás murió el 10 de septiembre de 1305 y fue enterrado en la iglesia del convento de Tolentino, su hogar por más de tres décadas, en el año 1345, sus restos fueron exhumados y su cuerpo fue hallado incorrupto
“La dignidad infinita del ser humano, por tanto, se arraiga en su identidad de criatura hecha «“a imagen de Dios”, capaz de conocer y amar a su Creador»