La ponencia central, a cargo del padre Manuel Hurtado (teólogo y docente de la Universidad Católica Boliviana), expuso que la crisis de credibilidad institucional es atribuible a abusos y clericalismo
El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia»
“Necesitamos al Espíritu Santo porque es el que obra. El cuerpo y la sangre de Nuestro Señor llegan a estar en un pedazo de pan y un poco de vino por la acción del Espíritu que obedece, como Cristo, a la voluntad del Padre”
La situación del país nos ha enseñado mucho. Jamás podríamos pensar en los seminarios como casas cerradas o divorciadas de la realidad
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
La ponencia central, a cargo del padre Manuel Hurtado (teólogo y docente de la Universidad Católica Boliviana), expuso que la crisis de credibilidad institucional es atribuible a abusos y clericalismo
El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia»
“Necesitamos al Espíritu Santo porque es el que obra. El cuerpo y la sangre de Nuestro Señor llegan a estar en un pedazo de pan y un poco de vino por la acción del Espíritu que obedece, como Cristo, a la voluntad del Padre”