a Sagrada Eucaristía fue presidida por Mons. Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar quien estuvo acompañado por el padre Reinaldo Balza, Jhonny Zambrano y Raúl Sánchez
“El Táchira, ha presentado deficiencia histórica en gestión de riesgo sísmico, representando actualmente una vulnerabilidad administrativa por la deficiencia en la gestión gubernamental municipal"
El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso, el 20 de junio de 1586
El encuentro más esperado: Después de meses de preparación, catequesis y mucha ilusión, estos 39 corazones se convirtieron en el sagrario vivo de Jesús
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
a Sagrada Eucaristía fue presidida por Mons. Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar quien estuvo acompañado por el padre Reinaldo Balza, Jhonny Zambrano y Raúl Sánchez
“El Táchira, ha presentado deficiencia histórica en gestión de riesgo sísmico, representando actualmente una vulnerabilidad administrativa por la deficiencia en la gestión gubernamental municipal"
El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso, el 20 de junio de 1586
El encuentro más esperado: Después de meses de preparación, catequesis y mucha ilusión, estos 39 corazones se convirtieron en el sagrario vivo de Jesús