"Reconocemos que detrás de cada número hay una persona real, una víctima, una persona en riesgo, un sobreviviente que recupera su libertad, un joven que lidera el cambio y, por lo tanto, familias que encuentran esperanza"
En medio del polvo y las grietas, ¿dónde encontramos hoy ese tesoro? Lo vemos en la solidaridad incansable de nuestras comunidades, en el pan compartido con quien lo perdió todo, en las manos de voluntarios que rescatan vidas y en la fe inquebrantable de las familias golpeadas
La noche de este viernes, 10 de septiembre, el Papa acudió a la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani: un acto de confianza que siempre precede a la salida del Papa en sus viajes al extranjero. Por lo tanto, tal y como indica la Oficina de Prensa del Vaticano, el momento de oración fue también de preparación para la peregrinación que comienza mañana, 12 de septiembre, y termina el miércoles 15.
En la capilla Borghese, que custodia el icono de la Virgen con el Niño en brazos – la Salvación del pueblo romano que se ha encomendado a ella en cada momento de dificultad – el Papa Francisco depositó primero un ramo de flores en el altar y luego se recogió en oración.
"Reconocemos que detrás de cada número hay una persona real, una víctima, una persona en riesgo, un sobreviviente que recupera su libertad, un joven que lidera el cambio y, por lo tanto, familias que encuentran esperanza"
En medio del polvo y las grietas, ¿dónde encontramos hoy ese tesoro? Lo vemos en la solidaridad incansable de nuestras comunidades, en el pan compartido con quien lo perdió todo, en las manos de voluntarios que rescatan vidas y en la fe inquebrantable de las familias golpeadas