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EL PELIGRO DE “COSIFICAR” LA EUCARISTÍA

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Los altares de exposición del Santísimo Sacramento.

  1. “COSIFICAR” AL SEÑOR.

Hace unos días nuestro Obispo Mons. Mario Moronta en el curso a distancia que está dando sobre la Eucaristía, advertía sobre el peligro de “COSIFICAR” la sagrada Eucaristía; es decir -palabras más palabras menos-, de tratar la Eucaristía como una COSA, sea como una cosa mágica o surrealista, o instrumentalizarla y manipularla a nuestro antojo como una COSAS.

Si ese peligro de COSIFICAR la Eucaristía está en la celebración, está también -y aún más latente- en el culto eucarístico fuera de la Santa Misa.

Ese peligro de “cosificar al Señor” puede ser más dañino si está disfrazado de “buena” voluntad; o acuñado de mucha imaginación, pero con escasísima formación sobre el “Mysterium fidei” (el misterio de nuestra fe).

Lea también: ATENCIÓN, IGLESIA VENEZOLANA

2.- ¿QUÉ COSA HACER PARA NO COSIFICAR AL SEÑOR EN LA EUCARISTÍA?

Mínimo buscar reunir y armonizar tres aspectos.

Primero) DIGNIDAD. Sentimos impotencia ante tantos crímenes contra la dignidad de la persona humana. Qué mal nos sentimos cuando nos tratan y vemos tratar a otro sin ninguna dignidad. ¿Cómo nos gustaría que nos trataran? ¿Cómo tratamos a los demás? ¿Cómo tratamos al Señor en la Eucaristía?

Ante el peligro de COSIFICAR al Señor en la Eucaristía, está el asunto de la DIGNIDAD.  Allí, en el Santísimo Sacramento, está una PERSONA. No sólo está, mejor aún, ES una “persona HUMANA”; y a toda “persona humana” debemos tratar con dignidad: es lo mínimo que podemos hacer. Y además, Aquel ser humano que está Allí, es una “persona DIVINA”; y aquí ante este Misterio de nuestra fe que ÉL ES PERSONA VIVA, nos rendimos y nos quedamos sin palabras… Por lo tanto, lo mínimo que podemos hacer con el Señor Sacramentado, verdadero Hombre y verdadero Dios, es tratarlo con DIGNIDAD, no según nuestras personales e individuales quereres y devociones, sino según el querer y la devoción de Su Divina Esposa La Iglesia.

Segundo) CREATIVIDAD, NO IMAGINACIÓN. Para que la IMAGINACIÓN se convierta en CREATIVIDAD, es necesario que el ingenio y la intuición de la persona esté INFORMADA y FORMADA. Si la imaginación no está informada y formada, lo hecho o elaborado terminara siendo un adefesio o un mamarracho, por muy “bonito” que sea para un sujeto…; y el adefesio puede terminar intentando desvirtuar y vaciar el misterio… Por lo tanto, para que nuestro IMAGINAR (imaginación) adquiera el poder de CREAR (creatividad) y FORMAR la conciencia del creyente, es necesario que esté INFORMADO y FORMADO; sino –como dijimos antes- terminamos por desvirtuar, vaciar, payasear, en definitiva, COCIFICAR el misterio de nuestra fe.

Tercero) INFORMARNOS, FORMARNOS. En esta materia existen dos documentos que nos ayudan a estar informados y formados.

  1. a) Los “PRENOTANDOS GENERALES para el Rito de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa”. Son las Instrucciones Generales de la Iglesia universal sobre una determinada materia litúrgica para posteriormente dar cuerpo a cualquier ritual.

  2. b) El “RITUAL de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa”, el cual organiza y da forma -siguiendo Los Praenotanda– a estas dos importantes materias litúrgicas fuera de la Santa Misa, a saber, la SAGRADA COMUNIÓN y el CULTO EUCARÍSTICO.

Aquí, a estas dos fuentes (Praenotanda y Ritual), es donde nuestra IMAGINACIÓN debe acudir para INFORMARSE y FORMARSE, y permitirle a nuestro ingenio y a nuestra inteligencia, que aquello que podamos hacer sea una obra que además de ser fruto de nuestra CREATIVIDAD, respete la DIGNIDAD de la PERSONA a la cual servimos y amomos sobre todas las cosas y personas: CRISTO NUESTRO SEÑOR.

3.- LOS ALTARES DE LA EXPOSICIÓN: PARA ADORARLO A ÉL, NO PARA COSIFICARLO ENTRE COSAS.

Sobre el Culto Eucarístico fuera de la Santa Misa hay muchos temas de los cuales nos debemos INFORMAR y FORMAR muy bien: exposiciones breves, exposiciones prolongadas, procesiones, hora santa, cuarenta horas, congresos eucarísticos…  Quisiera referirme aquí sólo a un aspecto: Al ALTAR de la exposición del Santísimo Sacramento.

En este asunto de los altares de la exposición los Prenotandos Generales (a partir del n. 90ss) son muy austeros y explícitos, y dejan muy claro que NADA en el altar de la exposición debe OSCURECER ni ENTURBIAR la centralidad de Cristo; ni nada en el altar debe DISTRAER ni DISPERSAR  la devoción eucarística y el recogimiento del orante.

En cuestiones del ornato los Prenotandos dicen textualmente: “en el ornato y en el modo de la exposición evítese cuidadosamente lo que pueda oscurecer el deseo de Cristo”.

“Evítese cuidadosamente”, además de un mandato litúrgico es una petición para prevenir se ponga en el altar de la exposición del Santísimo cosas como:

    *-asuntos de devoción personal o incluso eclesial (imágenes, rosarios, cuadros, esculturas, íconos, incluso biblias, pensamientos o frases así sean bíblicas o no, etc …):

*-asuntos de folklore nacional, regional o local (artesanías, instrumentos, paisajes, comidas, vestidos, etc…);

*-tampoco podemos hacer del altar de la exposición del Santísimo una tumba de piedad popular, adornándolo con objetos o cosas de algún feligrés difunto (uniformes, bicicletas, juguetes, artefactos de trabajo…), así sea un sacerdote (sotanas, ornamentos, estolas…).

Entonces ¿qué es lo debe estar sobre el altar de la exposición?: Los Prenotandos Generales dicen que en el altar de la exposición debe estar sólo una persona y una cosa.  a) LA PERSONA: el Santísimo Sacramento, en su custodia (o en el copón), sobre el trono o expositor; b) LAS COSAS: exclusivamente habla de cirios, y cito textualmente: “se encienden cuatro o seis cirios de los usuales en la Misa”, y ninguna otra cosa.

Algunas conferencias episcopales que han editado y publicado alguna Instrucción o Rituales sobre el tema que nos ocupa, lo único que han permitido agregar es “algunas flores” alrededor del altar, y en este asunto ornamental de las flores el exceso también debe ser evitado.

Incluso en la tarde del Jueves Santo, cuando llevamos el Santísimo Sacramento a lo que hemos dado en llamar «el monumento», las Instrucciones de la liturgia de ese Jueves son precisas y austeras, hablan de «el sitio» o «lugar» -y agregan-  «convenientemente adornado». Incluso, la austeridad es tal que para «el monumento» del Jueves Santo no se usa la custodia ni el expositor, sino sólo «el copón» y un tabernáculo. Y ante el banal reduccionismo que el turismo religioso ha hecho de los monumentos de los Jueves Santos, y facilitamos dicho reduccionismo con monumentos rimbombantes y descentrados,  el «sentido común eclesial» nos sugiere tener presente también para el Jueves Santo aquello que hemos dicho para «el altar de la exposición del Santísimo Sacramento» fuera de la Santa Misa.

En conclusión, en los altares donde se expone el Santísimo Sacramento, que ninguna cosa OSCUREZCA ni ENTURBIE la centralidad de CRISTO…; ni nada en el altar DISTRAIGA ni DISPERSE la devoción eucarística y el recogimiento del orante.

Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar,

Sea por siempre bendito y alabado.

Pbro. Edgar Sánchez

San Cristóbal -Venezuela.

#IglesiaEnConcordia

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