En Venezuela, desde el año 2012, se han estado realizando en distintas parroquias del país el retiro de Emaús, tanto para hombres como para mujeres, con el fin de acercar a los jóvenes y feligreses a una experiencia para comprender y asimilar las enseñanzas y valores de Jesucristo.
Desde entonces, cada parroquia organiza y patrocina el retiro para sus feligreses; de esa manera comparten una experiencia que, para el presbítero de la diócesis de San Cristóbal, el padre Gustavo Roa, asesor diocesano de Emaús, es necesario vivirla, pues no se comprende desde el testimonio ajeno de quien ya lo vivió. “¿Qué se hace allá?”, “¿qué es lo que dicen?”, “¿qué es lo que hacen?” y la respuesta es: Tiene que vivirlo, tiene que hacerlo.
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Para algunos, la experiencia sirve para desconectarse de la ajetreada cotidianidadde hoy en día, para sanar a través del amor de Dios, que no solo busca ser una salida más de fin de semana, sino un cambio de perspectiva para quienes buscan conocer la verdad revelada de Jesucristo y sus enseñanzas.
Roa describe los retiros y encuentros como una experiencia de fe, de crecimiento espiritual, pero donde lo más importante para dar lugar a esto es la voluntad de querer encontrar a Dios,la voluntad de un cambio de paradigma, aceptar las enseñanzas de Jesucristo, como en el pasaje bíblico de la Anunciación, donde María aceptó la voluntad de Dios para ser la madre del Salvador.
En palabras de Roa, para quienes participan se trata de “un crecimiento espiritual que, teniendo ese encuentro con Jesús, ese toque con el Señor, lo lleva a un cambio, a una conversión, un cambio de mente, de corazón, de vida. Claro está, si la persona lo quiere y lo permite”.
Encuentro Diocesano
Si bien los retiros se organizan en cada parroquia, cada año se realiza el Encuentro Diocesano de la Hermandad de Emaús, donde se reúnen los miembros del movimiento en el estado Táchira para compartir sus reflexiones. Este año 2026, el encuentro está pautado para el sábado 27 de junio, en la parroquia San Juan Bautista, ubicada en el municipio Ayacucho, el cual contará con la presencia y acompañamiento del obispo de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas.
Los inicios de Emaús
En el 2009, llega a Maracay el primer encuentro y retiro de Emaús, pero no sería sino hasta el 2012 cuando se realiza el primer evento de este estilo en San Cristóbal, capital del estado Táchira, desde la parroquia La Transfiguración del Señor de la localidad de Barrio Sucre, a cargo del difunto Pbro. Javier García, lo cual daría lugar a que se llevara a cabo en otras parroquias de la ciudad y la región.

Sin embargo, antes de llegar a Venezuela, Emaús surgió como un movimiento laico dentro de la Iglesia Católica, específicamente en la parroquia San Luis de Miami, Estados Unidos, en el año 1978, promoviendo espacios de retiros para la reflexión para quienes participan por primera vez, y para quienes se ofrecen a orientar a los nuevos participantes, que reciben por nombre “caminantes”.
Con el pasar de los años, el movimiento se fue expandiendo más allá de la esfera hispana del sur de Estados Unidos hacia Latinoamérica y Europa, donde tradicionalmente el retiro inicia el viernes por la tarde, para tener final el domingo.
El camino a Emaús
El nombre de la hermandad se inspira en un pasaje bíblico del Nuevo Testamento considerado trascendental para la comprensión de las Sagradas Escrituras, específicamente Lucas 24:13-35, el cual se trata del camino a Emaús, un antiguo pueblo mencionado en la Biblia, cuya ubicación exacta no ha sido aún determinada totalmente.
Cuenta la historia que, luego de la crucifixión de Jesús, acaecida en Jerusalén, dos discípulos, uno llamado Cleofás y otro cuyo nombre no se menciona, abandonan la ciudad, descritos con un rostro de tristeza, decepcionados e incrédulos ante lo que sucedió en el monte Calvario (Gólgota en arameo).

En su camino, Jesús, quien ya había resucitado, se les une y pregunta: «¿De qué vienen hablando por el camino?», a lo que Cleofás, con un tono irónico, le responde: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado?».
Durante el camino a Emaús, Jesús les explicó a los caminantes por qué era necesario lo que ocurrió en la cruz, algo que Cleofás y quien lo acompañaba veían como un fracaso, pues “Nosotros esperábamos que Él fuera el futuro liberador de Israel». Jesús les hizo comprender que el padecimiento era necesario para entrar en su gloria, que lo que sentían que era un fracaso se trataba del cumplimiento de una antigua promesa.
Los caminantes, al llegar a su destino, cautivados por sus palabras, le ofrecen hospedaje durante la noche. «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya declina», fue la invitación, que para muchos simboliza el deseo de no dejar ir la paz que se ha encontrado.
En la cena de Emaús, la cual es un momento representado numerosas veces en el arte cristiana, Jesús toma el pan, para así bendecirlo y dárselo a los caminantes, quienes en ese instante reconocieron que se trataba del mismo que murió en la cruz. Jesús desaparece en ese momento, pues ya habita en ellos.
“¿Acaso no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?”
A pesar del peligro de la noche, los caminantes vuelven a Jerusalén, ya no con miedo y decepción, sino a reunirse con los 11 apóstoles, a anunciarles la esperanza.
Esa es la historia que busca recordarle Emaús a cada joven y adulto que acude a sus encuentros y retiros, donde recuerdan la importancia de darle hospitalidad a Jesús en el corazón de cada uno, comprender sus enseñanzas y ser quien anuncie esperanza a la familia, amigos y conocidos. Emaús busca rememorar este pasaje bíblico en cada encuentro, para así dar lugar a la reflexión y crecimiento espiritual de quien allí acude a conocer sobre Dios.
Gabriel Ángel Murillo
Pasante UBA


