El cuarto domingo de Pascua la Iglesia Universal celebra la fiesta de Jesús Buen Pastor y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, tanto las sacerdotales y religiosas, como las de la vida laical y matrimonial, recordando que, en el bautismo el cristiano es ungido como sacerdote, profeta y rey. Esto quiere decir que en todos está la misión de santificar, enseñar y servir, imitando a Cristo.
Sobre la figura de Jesucristo Buen Pastor, el vicario provincial de la Orden de Predicadores en Venezuela, Fray Ángel Villasmil, resaltó que el significado esencial de esta advocación de la segunda persona de la Trinidad, es la relación que el cristiano está llamado a tener con Jesús, una relación muy cercana y de mutuo conocimiento. A eso se refiere cuando señala que el pastor conoce a sus ovejas y ellas atienden a su voz.
Desafíos
Fray Ángel Villasmil plantea que, al identificarse de esta forma con Cristo, surgen tres desafíos: “el primero de ellos es conocer al Buen Pastor, el segundo es distinguir la voz de Jesús, es decir, tener la capacidad de discernimiento suficiente para identificarlo en medio del concierto de las voces que nos llegan de todas partes, sobre todo a través de las redes sociales”.
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Continúa diciendo que el tercer desafío es es tener la capacidad de seguir a Jesús, “lo cual no deja de ser muy importante en un contexto donde no son pocos los que surgen con pretensiones de “líderes”. Por cierto, que Jesús nunca se definió a sí mismo como un líder. Quizá porque entendió lo peligrosa que puede ser esa palabra y esa actitud”.

Fray Ángel explica: “Los líderes suelen situarse por encima de quienes los siguen. No así en el caso de Jesús. Jesús es un pastor que es bueno. La bondad es su primera característica, la que nos puede llevar a confiar de una manera incondicional en Él, hasta el punto de seguirlo a donde nos lleve. Jesús es un Pastor tan bueno que fue capaz de dar la vida por las ovejas de su rebaño. (…) su cayado hoy es la cruz, con la que sale en busca de la oveja perdida”.
Pastor Bello
Fray Edgardo Núñez, sacerdote y rector de la casa de formación “San José de Cupertino” de los Franciscanos Conventuales, se refirió a la cercanía que inspira la figura del Buen Pastor, como la base del discipulado, señalando que no se puede seguir a Cristo si no se le escucha y se le reconoce.
“Este seguimiento se convierte en grandeza, porque todavía hay quienes deciden seguirle, en un mundo con tanto ruido y voces extrañas. El Pastor ofrece una dirección clara basada en la confianza y la verdad, no en la fuerza y el miedo.” En este punto, el sacerdote franciscano se refirió a la cualidad de Pastor Bello, como también se le llama.

“Esta grandeza, nos hace entonces, descubrir la belleza del Pastor. Una belleza que no se centra en la estética corporal, sino en la belleza divina y trascendente que llama a una genuina conversión. (…). Todo lo que sigue a esto, obedece a consecuencias de esta primera experiencia de Dios”.
Llamado
El sacerdote franciscano se refirió al llamado que late en la cercanía a Jesús y que en el día de oración por las vocaciones, cobra relevancia.
“Muchos estamos llamados a ejercer el ministerio de ser “Buen Pastor”, una vida configurada con Cristo, en la que se ejerce un liderazgo basado en el servicio, la protección y el amor incondicional, donde el objetivo principal sea que los demás “tengan vida” y la tengan en abundancia. Solo de esta forma alcanzaremos la santidad, la cual ya se nos tiene prometida”.
El presbítero Sender Hernández, rector del seminario diocesano Santo Tomás de Aquino, señaló que en la fiesta del Buen Pastor, Jesús se presenta como la puerta para alcanzar la salvación y resaltó el significado de la oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

“En nuestra iglesia del Táchira siempre ha existido un pueblo de profunda fe y un amor maravilloso por el seminario diocesano Santo Tomás de Aquino, eso ha hecho que esta casa de formación como corazón de la diócesis, por la gracia de Dios, siga palpitando y formando sacerdotes, y que estos sacerdotes haciendo las veces de Cristo y actuando en su nombre, no dejen de santificar al pueblo conduciéndolo a la salvación”.
Oración por las vocaciones
Dios de la vida y del amor,
que has bendecido nuestra tierra con la profunda fe de nuestra gente,
continúa suscitando vocaciones sacerdotales y religiosas
en las familias y comunidades del Táchira.
Que la respuesta generosa de tantos jóvenes a tu llamada
aumente el número de ministros de tu Hijo, para el servicio del pueblo de Dios;
y que la fidelidad de tus sacerdotes sea un testimonio de tu presencia salvadora.
Te lo pedimos por intercesión de María del Táchira
Nuestra Señora de la Consolación.
Amén
Monseñor Mario Moronta
Ana Leticia Zambrano


