"Esta casona no deja de sorprendernos; pese a cualquier circunstancia, seguimos con el esfuerzo de hacer tradición y poner en manos de Dios nuestras necesidades y angustias"
“Dios nos preguntará si hemos cultivado y cuidado el mundo que Él ha creado, y si hemos cuidado de nuestros hermanos y hermanas. ¿Cuál será nuestra respuesta?”
Entre quienes aplaudieron las palabras del Pontífice Agustino, sintiéndolas especialmente cercanas, se encontraban los aproximadamente setenta cardiólogos y profesionales sanitarios del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid
Estaba vestida de blanco, con velo del mismo color, una cinta azul en la cintura, las manos unidas en actitud de oración, descalza, con una rosa dorada en cada uno de sus pies
Por medio de un comunicado, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral informa que el Papa Francisco ha decidido enviar una donación simbólica de 25.000 euros al Programa Mundial de Alimentos «como un signo más del interés del Santo Padre ante la actual emergencia sanitaria del COVID-19», que está afectando a tantos países del mundo.
Ciudad del Vaticano
A causa de la creciente preocupación por la propagación a nivel mundial, de los contagios de coronavirus (COVID-19), el Papa Francisco, a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y en colaboración con el Representante Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), ha decidido enviar una donación simbólica de 25.000 euros al PMA como un signo más de interés ante la actual emergencia.
"Esta casona no deja de sorprendernos; pese a cualquier circunstancia, seguimos con el esfuerzo de hacer tradición y poner en manos de Dios nuestras necesidades y angustias"
“Dios nos preguntará si hemos cultivado y cuidado el mundo que Él ha creado, y si hemos cuidado de nuestros hermanos y hermanas. ¿Cuál será nuestra respuesta?”
Entre quienes aplaudieron las palabras del Pontífice Agustino, sintiéndolas especialmente cercanas, se encontraban los aproximadamente setenta cardiólogos y profesionales sanitarios del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid
Estaba vestida de blanco, con velo del mismo color, una cinta azul en la cintura, las manos unidas en actitud de oración, descalza, con una rosa dorada en cada uno de sus pies