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LA JUSTICIA SOCIAL: MEDELLÍN (1968)

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

 

Luego de haber dedicado unos cuantos artículos a profundizar la Gaudium et Spes y la Popolorum Progressio (PP), nos adentramos a hablar un poco de su aplicación en América Latina, con la presencia e influencia del humanismo integral y desarrollo integral presentado por san Pablo VI, en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano realizada en MEDELLÍN (MD) con el objetivo de profundizar la JUSTICIA SOCIAL, uno de los ejes de este documento.

Luego de la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro-Brasil en 1955, era necesario aggiornarse con las nuevas propuestas eclesiales fruto del CVII. Así se celebra Medellín del 26 de agosto al 07 de septiembre de 1968. Este hito marcó un antes y un después en la historia de la Iglesia Latinoamericana, fue ocasión de la primera visita de un Papa, pues san Pablo VI viajó para inaugurarla y contó con 253 participantes.

EL TELÓN DE FONDO de Medellín, será la doctrina del CVII y la situación concreta de América Latina. Fue fruto de años de preparación, movidos por la oración y reflexión que buscó iluminar el signo de la transformación social (MD. Introducción, 8), que con rapidez había tocado todos los ambitos del hombre, entre ellos el político. Por ello, es necesario resaltar que Medellín, no se quedó encerrada solo en temas intraeclesiales, sino que desde la Sagrada Escritura y el Magisterio iluminó la promoción del auténtico DESARROLLO INTEGRAL DE LA SOCIEDAD, es decir, la concientización de la dignidad humana y la defensa de los derechos humanos, mediante la evangelización ya que la Iglesia es «experta en humanidad» (Pablo VI en la ONU).

Este desarrollo necesitaba del compromiso de todos, ya que se presentaba con exigencias concretas para la Iglesia y la sociedad (MD. Introducción, 4-5), asimismo estaba marcado por varios elementos, mencionaremos dos que a mi parecer abren camino.

-El primero, LA NECESIDAD DE JUSTICIA Y PAZ, una es necesaria para que se dé la otra y las dos giran en torno a los derechos humanos. Estos temas cobraban tal importancia en la tarea evangelizadora, que fueron los dos primeros apartados que posee la primera parte de Medellín, sobre la promoción humana.

La lucha por la justicia no es una postura política partidista, es inspiradora de un orden nuevo. Decía san Pablo VI en su homilia en el Congreso Eucaristico en Bogotá (23 agosto 1968), el amor engloba a la justicia, ya que representa el primer camino, la medida mínima, el amor comienza con la justicia y no es verdadero amor, si antes no ha cumplido con las exigencias de la justicia, aún más la justicia no queda fuera y no prescinde del amor, como si éste comenzara donde termina la justicia.

-Un segundo, era el EXTREMO Y GRAVE PROBLEMA DE LA POBREZA, un hecho colectivo que era una injusticia que clamaba al cielo (Cfr. MD 1, 1). En 1966, en la Asamblea Extraordinaria del CELAM, en Mar del Plata – Argentina «se expresó la firme y decidida voluntad de la Iglesia de empeñarse por mejorar la suerte temporal de los pobres, asumiendo este compromiso como parte de su tarea evangelizadora». En Medellín, nos dice R. Luciani (2018), la Iglesia asumió un PERFIL PROFÉTICO EN FAVOR DE UNA LIBERACIÓN INTEGRAL de los pueblos pobres y los pobres de los pueblos.

Por tanto, Medellín se enmarca, en la revisión a fondo de la pastoral en el continente al ESCUDRIÑAR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS Y DAR UNA RESPUESTA A LOS DESAFÍOS PROPUESTOS por la renovación que marcaba el CVII, así como la iluminación a los problemas latinoamericanos desde la Encíclica PP que dejó su sello en América, todo esto, fruto del Magisterio de san Pablo VI, como lo refleja el aparato crítico que acompaña el documento.

Al respecto C.M Galli (2018) dice que: «El texto emanado de las dieciséis comisiones tiene 293 citas de documentos eclesiales. 191 son del Concilio Vaticano II, de las cuales 47 pertenecen a la Gaudium et Spes y 36 a la Lumen Gentium. 64 citas son tomadas de documentos de Pablo VI, de las cuales 32 son de la Populorum Progressio y 11 del discurso del Papa al inaugurar la asamblea».

 

¿CUÁL FUE EL CONTEXTO DE MEDELLÍN?

Medellín se desarrolla en un continente donde se estaban dando procesos fuertes, que hacían sentir sus efectos en la vida interna de los países: la revolución cubana, el programa alianza para el progreso, la reforma agraria en varios Estados. En algunos países como Chile y Venezuela se iba fortaleciendo la democracia. Sin embargo, perduraban algunas dictaduras, como las de Nicaragua y Paraguay.

Fue surgiendo a la vez, una nueva forma de hacer teología y reflexión pastoral que abriría las puertas a las TEOLOGÍAS DE LA LIBERACIÓN (TL). En no pocos países se comenzó a dar y agudizar el problema de la insurrección con guerrillas, donde participaron connotados cristianos y hasta sacerdotes, como es el caso de Camilo Torres. El marxismo apareció con una nueva forma de presentación que comenzaba a seducir a muchos.

Frente a este fenómeno se dieron reacciones importantes, motivados todos por la lucha anticomunista. Hubo mucha efervescencia, a tal punto que no se quería aceptar la legitimidad de la enseñanza de la Iglesia en el campo social. «Durante la década que nos ocupa SE CUESTIONÓ – esta vez por parte de la porción del clero y de los laicos autodenominados progresistas – LA LEGITIMIDAD DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA y su carácter de mediación entre el Evangelio de Jesucristo y el compromiso social y político de los cristianos. Se le consideró abstracta, ahistórica, reformista, desarrollista y europeizante» (CELAM, Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia, 169).

En ese contexto se comenzó a sentir un nuevo fenómeno: «las ideologías, especialmente las inspiradas en el marxismo, ocuparon el lugar de la doctrina social, en muchos casos se llegó a subordinar la fe a la ideología y al compromiso político (…) Medellín va a significar el comienzo de un lento proceso de REVALORIZACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, aunque la expresión utilizada, aún por Pablo VI, será la de Enseñanza Social de la Iglesia para evitar todo resabio de rigidez y dogmatismo que pudiera sugerir la palabra doctrina» (CELAM, Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia, 170).

 

¿QUÉ ELEMENTOS OFRECE MEDELLÍN PARA RECONOCER LA IMPORTANCIA IRRENUNCIABLE DE LA DSI? Medellín lo hará desde la invitación a un entusiasta compromiso social desde la caridad, para hacer presente en realidades concretas el reino de Dios. Esta invitación nacía de la experiencia propia de los obispos latinoamericanos, expresado en su Mensaje a los Pueblos de América Latina: «Como hombres latinoamericanos, compartimos la historia de nuestro pueblo. El pasado nos configura definitivamente como seres latinoamericanos; el presente nos pone en una coyuntura decisiva y el futuro nos exige una tarea creadora en el proceso de desarrollo».

EL MENSAJE PRESENTA TRES ASPECTOS en los que se orientaran los obispos para desarrollar Medellín.

-El primero, colocar SU ATENCIÓN EN EL HOMBRE LATINOAMERICANO que vive un momento decisivo de su proceso histórico, vuelven la mirada hacia al hombre, para conocer a Dios es necesario conocer al hombre.

-El segundo, es TOMAR CONCIENCIA DE LA REALIDAD PRESENTE, con revisión de la herencia recibida del pasado y la mirada puesta en el futuro, reconociendo las bondades y dificultades, las luces y las sombras del proceso evangelizador. Es la iluminación desde la Palabra del desarrollo de la historia.

Y el tercero, marcado por LA ACCIÓN, «es el momento de inventar con imaginación creadora la acción que corresponde realizar, que habrá de ser llevada a término con la audacia del Espíritu y el equilibrio de Dios» (MD. Introducción, 3).

Los obispos en el Mensaje a los pueblos de América Latina, utilizan dos verbos que Medellín asumió: DENUNCIAR Y ESTIMULAR, «Forma parte de nuestra misión denunciar con firmeza aquellas realidades de América Latina que constituyen una afrenta al espíritu del Evangelio. También nos corresponde reconocer y estimular todo intento positivo profundo de vencer las grandes dificultades existente». Y estaría ya allí la concepción del Sínodo de 1971 sobre la acción por la justicia como dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia.

Medellín tendrá gran resonancia no solo en la Iglesia Latinoamericana, sino llegará a Europa y otros continentes, que ven el compromiso de una Iglesia fuerte a pesar de sus limitaciones. C.M. Galli nos dirá que «fue el primer documento que se refirió explícitamente a una nueva evangelización».

 

¿CUÁL ES LA CARACTERÍSTICA PARTICULAR DE MEDELLÍN?

Una de las preocupaciones de Medellín fue integrar los valores temporales en la visión global de la fe cristiana, por ello buscó INTEGRAR LA PROMOCIÓN HUMANA EN LA EVANGELIZACIÓN, una fe adulta suscita un compromiso por la justicia y la paz en el plan de Dios, pero evitando la identificación unilateral de la fe con el compromiso político partidario. Su Kerigma fue el compromiso social de la Iglesia, esto se evidencia en los tres temas que engloban los 16 documentos. Nos recuerda Galli que la sintonía entre san Pablo VI y Medellín marcó profundamente a la Iglesia de América Latina, esto se notó en la rapidez con las que el Papa autorizó la publicación de documentos de la II Conferencia, antes de que fuesen revisados por la Santa Sede.

En los siguientes artículos seguiremos conociendo más de Medellín y como sigue siendo un faro que ilumina nuestra realidad venezolana.

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