Luego de la procesión en la cual retornó la imagen sagrada del Santo Cristo de La Grita a la Basílica del Espíritu Santo, monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de San Cristóbal presidió la misa en la cual se agradeció a Dios por la peregrinación del patrono del Táchira y se encomendaron las peticiones de todos los devotos.
En la homilía, monseñor Ayala expresó a los peregrinos que ellos son un oasis de bendiciones para los sacerdotes por su disposición de venir al encuentro con el Señor y por la devoción que le manifiestan.
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Resaltó tres aspectos importantes de observar en el día del Santo Cristo, el primero, reflexionar sobre lo visto y celebrado en ese día «desde las lágrimas de quienes suplican una gracia, los que caminan descalzos, porque saben que la vida sin Dios no tiene sentido y de los que saben que lo que nos distingue como humanos es el amor».

Segundo, lo maravilloso de estar con Dios, como dijo Pedro a Jesús en el monte Tabor «que bien se está aquí». Por ello es importante dedicarle tiempo al Padre Celestial y tener presente que el mal nuca podrá opacar el bien, porque el bien viene de Dios.
El tercer aspecto es mantener siempre la esperanza: cuántos favores alcanzados gracias a las súplicas perseverantes. Al mismo tiempo procurar hacer la voluntad de Dios, escucharlo y que Él se complazca de nuestra vida.

Concluyó recordando que Dios nunca nos abandona y que la mayor riqueza del hombre es tener a Dios en el corazón.
Monseñor Ayala agradeció también a los sacerdotes que acompañaron la fiesta patronal, a la Fraternidad del Santo Cristo del rostro sereno y también felicitó al Mariachi «Perla de México», de la ciudad de Mérida que desde hace 22 años acompañan la misa del peregrino.



