El 4 de agosto de 2025, el quinto obispo de San Cristóbal, monseñor Mario del Valle Moronta partió al encuentro con el Señor.
El caraqueño que llegó como peregrino, consagrando su ministerio al Santo Cristo de La Grita y a Nuestra Señora de la Consolación, María del Táchira, como le decía, entregó su espíritu con la tranquilidad del que busca hacer las cosas bien, y las hace en el nombre de Dios, buen Servidor y Testigo.
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En sus enseñanzas de padre y pastor, siempre llamó a ser reflejo de la misericordia de Dios, a proclamarlo con las palabras, pero sobre todo con las obras.
“Todos los cristianos, cualquiera que sea nuestra condición en Venezuela y particularmente en nuestra región, nos debemos presentar como el rostro de la misericordia de Dios. Pero no como una cosa pasajera o anecdótica, ser rostro del Dios misericordioso es hacer realidad el amor de Dios que todo lo puede y transforma, y no tenemos excusas”.
Un recuerdo amoroso y agradecido a seis meses de su partida terrenal.
Prensa DC


