La palabra Merced, significa misericordia. El 24 de septiembre la Iglesia Universal celebra a María Santísima en la advocación de Nuestra Señora de la Merced, la madre celestial que recuerda que su hijo Jesucristo se dio entero por la salvación del mundo.
La historia de esta advocación tiene 806 años y comenzó en Barcelona, España, con San Pedro Nolasco, un comerciante que inició la obra de rescatar a los esclavos capturados por los musulmanes, comprándolos para luego darles la libertad.
El 2 de agosto de 1218, la Madre Celestial se le apareció a Pedro Nolasco y le pidió que fundara una congregación que siguiera ayudando a los cautivos. Las palabras textuales de María, citadas en antiguos registros mercedarios fueron: “que todos los frailes de esta Orden como hijos de la verdadera obediencia, estén siempre alegremente dispuestos a dar sus vidas, como Jesucristo la dio por nosotros”.
Lea también: Pan bajado del cielo: La presencia real que transforma la vida
Fue así como Nolasco, apoyado por Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I de Aragón, crearon la orden para la liberación de los cautivos, tomando a María como madre y fundadora. Llamados Mercedarios, afirman que actualmente su misión se extiende a otras formas de cautiverio que van más allá de la privación de libertad, como son la vulnerabilidad de la familia, las drogas y la prostitución.
Venezuela
En Venezuela, la veneración a la Virgen de las Mercedes data del año 1625, cuando una imagen suya fue traída a la entonces Provincia de Caracas, en un sector que estaba a punto de perder sus cultivos de cacao, debido a una plaga de aljorra. En su necesidad, los feligreses pidieron a María la salvación de las siembras, alcanzando el milagro.
En acción de gracias, la imagen fue trasladada desde Caracas hasta Barlovento por el obispo Mariano Martí, quien fundó en nombre de esta advocación la población de Río Chico de las Mercedes, el 24 de septiembre de 1791.
Ana Leticia Zambrano


