El Papa Pío V, instituyó la fiesta en honor a la Virgen María, en acción de gracias por la victoria alcanzada en la batalla de Lepanto en el año 1651, atribuida al rezo incesante del santo rosario por parte del pueblo cristiano. El Pontífice la llamó “Santa María de la Victoria”. Más tarde, el Papa, Gregorio XIII, transformó el nombre y la designó “Nuestra Señora del Rosario”.
Esta fiesta es también muy especial en la Diócesis de San Cristóbal, pues desde su creación, el primer obispo, siervo de Dios, Tomás Antonio Sanmiguel confió a la madre celestial en la advocación de Nuestra Señora del Rosario, el cuidado de esta Iglesia local.
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El presbítero Noe Sánchez, párroco de la comunidad que lleva el nombre de esta advocación mariana en San Cristóbal, ofreció una reflexión sobre el significado de esta devoción y la importancia del rezo del rosario para los fieles católicos, calificándolo como un momento de encuentro con los misterios de la vida de Jesucristo, que se comparte con la madre de Dios y madre nuestra.
“La fiesta de Nuestra Señora del Rosario se celebra para venerar y extender esa oración en la cual se contemplan los misterios de Jesucristo. Es una oración cristológica que se realiza acompañando a la madre de Dios. La historia narra la aparición que le hizo la Virgen a Santo Domingo de Guzmán donde le entregaba justamente el rosario para que fuera extendido y para que fuera rezado”.
Historia viva
El párroco de la iglesia Nuestra Señora del Rosario en San Cristóbal comentó la estructura de los misterios del rosario y su vinculación con los tiempos litúrgicos de la Iglesia. Ambos recorren el camino de la historia de la salvación.
“En los misterios gozosos del santo rosario vamos contemplando los momentos de Jesús niño, desde el momento de la Encarnación, la visita de María a Isabel, el nacimiento en Belén, la presentación y la pérdida y hallazgo en el templo. Son esos misterios que, litúrgicamente hablando, también conmemoramos en el tiempo de Adviento y en el tiempo de Navidad”.

Continuó diciendo que en los misterios luminosos se medita la vida pública del Redentor. “Su ministerio evangelizador desde el bautismo en el Jordán; el signo, como lo dice el evangelista San Juan, de convertir el agua en vino; anunciar el Reino, la transfiguración y la institución de la Eucaristía. Estos momentos se recuerdan a lo largo del tiempo ordinario y en el primer día del Triduo Pascual”.
Refirió que, en los misterios dolorosos recordamos la pasión y muerte de Cristo: su oración en el huerto de los Olivos, la flagelación, la coronación de espinas, el camino al calvario y la crucifixión. “Litúrgicamente conmemoramos estos hechos en la cuaresma y en la semana santa”.
Luego de esto, se llega al tiempo litúrgico de Pascua, recordando en los misterios gloriosos el triunfo del Señor sobre el pecado y la muerte. “Comenzando desde la resurrección, la Ascensión, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, la Asunción de María al cielo y su coronación como reina y madre de todo lo creado. La Iglesia celebra días exclusivos como lo son el de la Asunción el 15 de agosto”.
¿Por qué es tan importante para los católicos el rezo del santo rosario?
“Es importante porque somos cristianos, porque contemplamos y adoramos a Cristo el Señor y qué mejor que hacerlo que junto a su Santísima Madre. Recordemos que donde se reza el rosario no falta lo necesario así que preparémonos para celebrar con mucha fe con mucha devoción con mucho amor esta fiesta de la Virgen del Rosario y que la familia que reza unida, permanece unida”.
El presbítero Noe Sánchez recordó que no se trata de una repetición de oraciones sino de recordar las palabras que le dijo Isabel a María, por una parte, y por la otra, rogarle a ella que interceda por toda la Iglesia peregrina.
“Ojalá que se pueda rezar el rosario en todos los hogares de nuestra parroquia y de toda nuestra Diócesis, para que reine el amor, la unión, la fraternidad y que cada uno de nosotros vaya también santificando su propia vida”.
Celebraciones
Los programas de las fiestas patronales de Nuestra Señora del Rosario en San Cristóbal y Queniquea contemplan el rezo de novena y celebraciones eucarísticas como preparación espiritual al día central.
En San Cristóbal, el día 6 de octubre se recordará también el noveno aniversario de la consagración del templo parroquial. Es de acotar que en los días de la novena asisten diferentes sacerdotes de la Diócesis a celebrar la eucaristía. El día siete, monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar, presidirá la misa solemne.
En Queniquea, municipio Sucre, el párroco, presbítero Jhon Abraham, señaló que durante los días de la novena, se realizará la vigésima séptima peregrinación con la imagen de Nuestra Señora por las aldeas de la parroquia.
La misa de bienvenida y envío de los Misioneros de la Paz a las jornadas de evangelización será el cuatro de octubre. El martes seis se realizará la serenata a la madre del cielo y el día central, siete, a las 10 de la mañana será la misa pontifical con la presencia del obispo diocesano, monseñor Lisandro Rivas.
Ana Leticia Zambrano


