“Reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad”, esta es la misión común que señaló el Papa León XIV a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, a quienes recibió en audiencia la mañana de este lunes, 11 de mayo, en la Sala Clementina del Vaticano.
En sus saludos, el Santo Padre agradeció la presencia de los participantes en este VIII Coloquio, que este año está centrado en el tema: «La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos». Un tema, indicó el Papa que, resulta especialmente pertinente para el mundo actual.
Lea también: Comunicado ante la trágica muerte y exhumación de Víctor Hugo Quero Navas
“En efecto, no se trata de sentimientos marginales, sino de actitudes esenciales de nuestras tradiciones religiosas y aspectos importantes de lo que significa vivir una vida verdaderamente humana”.
Al respecto, el Pontífice señaló que, la tradición musulmana asocia la compasión, ra’fa, con la misericordia como un don dado por Dios en el corazón de los creyentes, y al-Ra’uf, nos recuerda que la compasión siempre tiene su origen en Dios mismo. De manera similar, en la tradición cristiana, la Sagrada Escritura revela a un Dios que no permanece indiferente al sufrimiento; y que, en Jesucristo, esta compasión divina se hace visible y tangible.
“Dios va más allá de ver y oír al asumir nuestra naturaleza humana para convertirse en la encarnación viva de la compasión. Siguiendo el ejemplo de Jesús, la compasión cristiana se convierte en compartir o «sufrir con» los demás, especialmente con los más desfavorecidos. Por esta razón, «el amor a los pobres —cualquiera que sea la forma que adopte su pobreza— es el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios» (Dilexi Te, 103)”.
Un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria
Para nuestras tradiciones, precisó el Papa, la compasión y la empatía humanas no son algo adicional u opcional, sino un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria. Por lo tanto, esta creencia tiene implicaciones sociales. En este sentido, citó al Papa León XIII quien nos enseñó que los pobres y marginados merecen especial atención y ayuda de la sociedad y del Estado (cf. Rerum Novarum, 37).
“En este sentido, deseo expresar mi agradecimiento por los generosos esfuerzos del Reino Hachemita de Jordania al acoger a los refugiados y ayudar a quienes lo necesitan en circunstancias difíciles”.
Vatican News


