La parroquia El Divino Redentor, en el sector Unidad Vecinal del municipio San Cristóbal, se prepara para celebrar su fiesta patronal el próximo sábado 25 de octubre a las 5 de la tarde, con una Eucaristía presidida por el pastor diocesano, monseñor Lisandro Rivas, en compañía de diversos sacerdotes y el pueblo de Dios.
El párroco, presbítero Luis Merchán, detalló que van a celebrar con gran gozo y entusiasmo esta festividad tan importante en la Iglesia Local. Más allá de la conmemoración patronal, recalcó que el templo atraviesa un proceso de consolidación estructural y espiritual que da continuidad al trabajo histórico realizado por los diversos sacerdotes que han ejercido la misión en la iglesia.
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Durante los últimos meses se ha desarrollado un intenso ciclo de formación que ha permitido enviar a los equipos pastorales y movimientos de apostolado con un marcado espíritu misionero y bajo el principio de la sinodalidad, entendida como la capacidad de “caminar juntos”.
El presbítero destacó que las orientaciones del Santo Padre y el documento final del Sínodo de los obispos marcan la pauta para una reestructuración profunda y una verdadera conversión de las estructuras parroquiales en beneficio de la evangelización.
“Hemos ido poco a poco avanzando, dándole continuidad a lo que hay que darle continuidad, fortaleciendo lo que hay que fortalecer y reestructurando en esa conversión que nos pide el documento final del Sínodo. Se trata de una conversión de estructuras para el mejoramiento de la misión encomendada, para que cada día tengamos más alegría, más entusiasmo y la esperanza firme de seguir construyendo el reino de Dios”, afirmó el párroco.

Uno de los ejes centrales de la labor actual en la Unidad Vecinal es el reimpulso de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB). Si bien la parroquia ha contado históricamente con una distribución por sectores, la gestión actual busca profundizar en la calidad de las relaciones interpersonales por encima de las métricas numéricas.
El sacerdote explicó que el objetivo prioritario no es la masificación ni la “despersonificación” de la feligresía, sino garantizar que los habitantes de la zona encuentren un espacio real de fraternidad, solidaridad e identidad eclesial.
“Estamos fortaleciendo un poco más las comunidades eclesiales de base, ahora con un temario específico y con una actitud de verdaderamente ser comunidad de comunidades. Queremos darle sentido no tanto al número, sino a ir creando ese sentido de comunidad: personas que se relacionan, personas que comparten objetivos iguales, que fraternizan y que se van conociendo, unidas por la fe, la Eucaristía y el sentido de pertenencia no solo a la parroquia, sino a la vida de la Iglesia entera”, detalló.
A través de esta reestructuración, la parroquia busca acercar tanto a las personas que participan regularmente como a aquellas que se encuentran alejadas, brindándoles un rol protagónico dentro de la acción pastoral.
El presbítero concluyó expresando su gratitud por el compromiso mostrado por los líderes laicos y los grupos de apostolado, reiterando el entusiasmo con el que la comunidad parroquial encara sus próximos desafíos pastorales.
“Como dice el salmista, me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Con ese mismo espíritu seguimos motivando a todos a construir vida parroquial y hacer crecer el Reino de Dios en esta porción del pueblo de San Cristóbal”, agregó.
Maryerlin Villanueva


