Como parte del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar de la Iglesia Local de San Cristóbal, Proyecto Esperanza es un capítulo dedicado a acompañar y ayudar a quienes sufren el duelo por la pérdida de un hijo antes de nacer o el trauma del post-aborto, al tiempo que fomentan la defensa de la vida. Este proyecto tiene rango continental, pues está aprobado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
En este contexto, del 15 al 22 de marzo se llevará a cabo la Semana por la Vida 2026, una programación que busca resaltar la información sobre la realidad de las consecuencias del aborto, pero también mostrar que, a la luz de la fe, es posible un camino de perdón, consuelo y esperanza para superar estas situaciones.
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Erika Casanova y José Luis Pacheco, matrimonio coordinador de Proyecto Esperanza, señalaron que la programación de este año estará centrada en la oración y el testimonio, pues consideran propicio dar a conocer las experiencias y procesos que han devenido en sanación espiritual, paz y alivio, fruto de la oración y el acompañamiento fraterno.
“Este año hemos querido comunicar los testimonios, pues es en lo que nosotros creemos y confiamos. Hemos tenido experiencias significativas en las misas donde se hace la bendición de vientres a madres embarazadas y también a las que desean concebir. Podemos dar fe de que hemos visto el milagro de la vida”, señaló Erika Casanova.
Decir sí a la vida
Basado en las vivencias de la labor de acompañamiento, Casanova señala lo importante que es conocer por qué decirle no al aborto en cualquier forma, pues esta acción representa, no solo la muerte de un bebé, sino un trauma para la mujer. Y también hay casos en que repercute mucho en los hombres.
“No es solo el aborto, sino las consecuencias que trae. A veces pasan años y la persona sigue padeciendo el dolor y la culpa, aún sin percatarse de ello. Lo primero que se debe recordar es que hay dos víctimas: el niño no nacido y la madre”.
Comenta que las razones que llevan a pensar en un aborto son muchas: el miedo, la presión social, el pensar que se pone en riesgo la carrera profesional. “Eso es lo que más se oye. Pero la decisión que se toma tiene consecuencias muy graves, la primera es la muerte de un inocente, luego este hecho daña a las familias, destruye la autoestima”.

La coordinadora de Proyecto Esperanza resaltó que los programas de la Pastoral Familiar llevan adelante la formación para orientar a las parejas y matrimonios sobre la planificación familiar natural, que les permiten realizar plenamente sus proyectos de vida.
Programación
La programación de la Semana por la Vida 2026, comienza el domingo 15 de marzo con la eucaristía en la parroquia Jesús Obrero de San Cristóbal. Los siguientes días se realizarán talleres y publicaciones en redes sociales sobre las secuelas post-aborto y también sobre algunos testimonios basados en las experiencias de atención y acompañamiento.
El día miércoles se realizará el Rosario por los niños no nacidos; el jueves, Proyecto Esperanza participará en la eucaristía en el Santuario Diocesano de Adoración y Reparación Perpetua, iglesia San José en el centro de San Cristóbal.
El viernes se realizará el Viacrucis de la Esperanza, con la participación de toda la Pastoral Familiar Diocesana, en la sede de Radio Natividad. El sábado, se realizará la visita al Hospital Central de San Cristóbal para llevar artículos para bebés y dar apoyo a las mujeres que estén en proceso de parto.

Finalmente, la misa de bendición de vientres se realizará el domingo 22 de marzo en la parroquia San Juan Bosco a las 10:00 am y estará presidida por el presbítero José Mauricio Sánchez.
Cabe resaltar que esta programación se une a la campaña «Alégrate, donde Dios habita, la vida sana», de la Iglesia Católica venezolana, que tiene como objetivo promover la defensa y valoración de la vida humana. Esta campaña está inspirada en el “Sí” de María en la Anunciación, contemplando el misterio de la vida y reafirmando, desde la familia, la dignidad sagrada de toda persona”.
“Testimonio de la luz”
Así han llamado en Proyecto Esperanza la historia de Omareny Carolina García Pernía, quien luego de cinco años intentando quedar embarazada, fue invitada a una misa de bendición de vientre por una integrante de Proyecto Esperanza.
Omareny asistió a la eucaristía y al momento de la bendición tuvo miedo de acercarse, pero la amiga que la había invitado la llevó para que el sacerdote la bendijera. Fue el 31 de marzo de 2019.
“En mayo, me sentí extraña y con apenas cinco días de retraso decidí hacerme la prueba de embarazo, Recibí el resultado positivo, me persigné, me arrodillé en el laboratorio. Todos se quedaron extrañados. Guardé silencio hasta la tarde y en la capilla de la Virgen María de Jerusalén le di la noticia al papá de mi hijo”.
Omareny García señala que, en marzo de 2021 cuando fue invitada a presentar a su hijo Juan Josué en la misa de bendición de vientres, cayó en cuenta de la importancia de su testimonio y desde entonces se incorporó al Proyecto Esperanza. Recuerda lo difícil que fue el proceso para ser madre.
Consuelo
Erika Casanova narró otra experiencia significativa vivida recientemente con una pareja. Ella estaba embarazada y necesitó un apoyo para hacerse una ecografía. Proyecto Esperanza ofreció la ayuda y en el estudio se observó que el bebé padecía una malformación grave.
Ante esta noticia, buscaron la ayuda de un sacerdote. Les atendió el presbítero José Lucio León, párroco de la iglesia Sagrario Catedral, quien hizo una oración por el bebé y los bendijo. Días después, ella se sintió mal y cuando fue de nuevo a consulta, el niño había fallecido.
Proyecto Esperanza brindó acompañamiento a la pareja. La Pastoral Familiar realizó las gestiones y el feto fue sepultado en el cementerio de Táriba, en el monumento de los niños no nacidos. Aún en esta circunstancia dolorosa, está el consuelo y la certeza de que todos los bebés no nacidos, vuelven al Padre.
Para finalizar los coordinadores de Proyecto Esperanza señalaron que quienes deseen recibir ayuda y orientación, o también incorporarse como voluntarios se pueden comunicar a través del correo: [email protected] o por el Ig: dscproyectoesperanza.
Ana Leticia Zambrano


