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¿QUÉ ES LA ACCIÓN POLÍTICA?

Fe creída, Fe vivida

 

Hablaremos ahora de la Carta Apostólica OCTOGÉSIMA ADVENIENS (OA). Este documento de san Pablo VI es un paso decisivo en la actualización del pensamiento social de la Iglesia, porque aborda una serie de cuestiones hasta ahora poco consideradas, adquiriendo de manera definitiva en el pensamiento social, una tesis de gran importancia teórica y práctica, atribuible a la superación del concepto clásico de DSI, entendida como la tercera vía entre el capitalismo y el colectivismo.

San Pablo VI ofrece algunos criterios interesantes para encontrar en LA ACCIÓN POLÍTICA una dimensión que ayuda a vivir los principios de la Revelación como orientación hacia la liberación integral del hombre en su cultura y realidades sociales.

Él invitaba a buscar una solución universal, sin embargo, aclara que: «incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia» (OA 4).

Esta Encíclica es un documento compacto, escrito en un clima latinoamericano de los años 70. Está COMPUESTA por una introducción y cuatro partes descritas así: nuevos problemas sociales, aspiraciones fundamentales y corrientes ideológicas, los cristianos entre los nuevos problemas y un llamado a la acción.

Es bueno aclarar, que no busca negar la humanidad y divinidad de Jesucristo, sino TEMATIZAR LAS DIMENSIONES LIBERADORAS propias de la realidad de Jesús en sus palabras y obras, que están implícitas en las partes pastorales de la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla, de la cual hablaremos en otros artículos.

OA busca hacer hincapié en LA OPRESIÓN QUE VIVE EL PUEBLO producto de una estructura social de pecado. Desde esta práctica liberadora hace referencia a unos TÓPICOS DESARROLLADOS con profundidad y articulación: dimensión política y social de la fe, la necesidad que la evangelización sea liberadora, una opción urgente y preferencial por los pobres y articulación entre compromiso liberador y salvación, donde la acción pastoral sea en un espíritu de comunión y participación.

En un ambiente de PLURALIDAD DE OPCIONES POLÍTICAS que los cristianos tienen ante sí en el mundo social, requiere presentar también el respeto ante opciones distintas, pero sin descuidar la firmeza en los valores fundamentales centrados en la dignidad de la persona y el bien común, que debe superar cualquier ideología que vaya en contra de ellos.

 

¿BAJO QUÉ COORDENADAS HISTÓRICAS SE ESCRIBIÓ?

San Pablo VI escribe OA en los comienzos de una etapa particular para América Latina, marcada por la aparición y desarrollo de la democracia como sucedió en Venezuela, regímenes totalitaristas o dictatoriales en la mayoría de países latinoamericano, la difusión de la lucha armada como forma de acción política, la militarización con sus propuestas que originaban una cultura de violencia desencadenando tragedias y eclipses en la humanidad opresa y vulnerable.

Esto se enmarcaba en un contexto internacional de la Guerra Fría en la década de los 70. Todo se debatía en medio de injusticias sociales y políticas, frente a las cuales se discutían los criterios que debían guiar la acción para la transformación de realidades hostiles, defendiendo y buscando restablecer la dignidad de la persona.

 

¿QUÉ CRITERIOS OFRECE OA PARA ILUMINAR LA CRISIS SOCIOPOLÍTICA QUE VIVE VENEZUELA?

 

1. EL VALOR QUE PABLO VI DA A LA ACCIÓN POLÍTICA. Él la presenta como una contracultura al clima violento que originaba la politización, que no ofrecía condiciones para la reivindicación del sistema político. Él apoya un proyecto de sociedad que coloca al centro la dignidad del ser humano y su cuerpo sociocultural, desarrollándose en grupos establecidos que buscan el bien común.

Este documento es muy importante pues define y explica QUÉ ES LA ACCIÓN POLÍTICA: «La acción política – ¿Es necesario subrayar que se trata aquí ante todo de una acción y no de una ideología? – debe estar apoyada en un proyecto de sociedad coherente en sus medios concretos y en su aspiración, que se alimenta de una concepción plenaria de la vocación del ser humano y de sus diferentes expresiones sociales. No pertenece ni al Estado, ni siquiera a los partidos políticos que se cerraran sobre sí mismos, […] Toca a los grupos establecidos por vínculos culturales y religiosos […] desarrollar en el cuerpo social, de manera desinteresada y por su propio camino, estas convicciones últimas sobre la naturaleza, el origen y el fin de la persona humana y de la sociedad» (OA 25). En esta línea, vemos que el eje de OA es antideológico.

 

2. El CLIMA Y CONTEXTO en que aparece OA tenía escasa audiencia inmediata y creciente. Tenemos unos tiempos de luchas por el poder, sin fórmulas políticas que presentaran un proyecto a seguir al momento de asumir el poder, así mismo no había claridad en las instituciones que servirían de mediadoras para ejercer el poder, de igual forma no había criterios para la formación de esta clase dirigente, esto colocaba en detrimento cualquier opción ofrecida a la sociedad (Cfr. OA 24). Al pasar los años, se pudo comprobar que no hubo respuestas, ni propuestas acertadas a los desafíos que se presentaban, y la progresión de los regímenes no tenían la fuerza de legitimidad e institucionalidad democrática, para permanecer.

 

3. Una contribución hasta ahora no frecuente en las enseñanzas de la Iglesia: REFLEXIONAR Y ORIENTAR DESDE LO ESPECIFICO DE LA POLÍTICA, reconociendo la autonomía entre lo eclesial y político, pero con la necesidad de una formación y espiritualidad para el hombre político. San Pablo VI basará esta formación en la ética social de la que hablé en el artículo de la PP, introduciendo en la enseñanza de la DSI, la necesidad de una educación que llevé a una CULTURA POLÍTICA apropiada para el desarrollo del hombre y la sociedad.

En este sentido, la intención y pedagogía de san Pablo VI, nos invita a tener en cuenta las siguientes lecturas: LECTURA DE LA HISTORIA, para sacar provecho de la experiencia. LECTURA DE LA SOCIEDAD, para conocer sus costumbres y discernir que debe ser conservado y que se debe aggiornar. LECTURA DE LAS INSTITUCIONES, que tienen la responsabilidad de crear y ejercer la ley. LECTURA DE LOS CRITERIOS, que deben presidir las opciones fundamentales que da sentido a la acción.

La Encíclica presenta que LA ACCIÓN POLÍTICA puede tener CUATRO PERSPECTIVAS: puede ser reconocida como una actividad humana necesaria, importante y disponible para el bien a pesar de las fallas morales; o considerarla el reino de la corrupción donde es irrecuperable su bien; o inevitable por lo que no hay otro modo que preocuparse por ella, o ser indiferente donde el valor vendrá por las circunstancias donde se desarrolle.

De estas cuatro perspectivas, OA se sitúa en la primera: LA POLÍTICA ES UNA ACTIVIDAD HUMANA NECESARIA, IMPORTANTE Y DISPONIBLE PARA EL BIEN, aún en medio de tantos problemas y males que pueda presentar su desarrollo.

El campo de la acción política es a la vez exigencia de MAYOR PARTICIPACIÓN EN LAS RESPONSABILIDADES Y EN LAS DECISIONES POR PARTE DE LOS CIUDADANOS, lo que hace crecer el nivel cultural y de la libertad, permitiendo tener un conocimiento más profundo y amplio al momento de tomar decisiones en pro de la sociedad y el bien común.

Por tanto, el ORDEN POLÍTICO DEBE HABILITAR AL PUEBLO PARA EJERCER SUS DERECHOS Y DEBERES CÍVICOS, contribuyendo al entendimiento y la vida de fe, desde lo práctico y concreto de la vida.

La invitación a quienes se dedican a la vida pública es a CONCILIAR ÉTICA Y POLÍTICA, que trae como fruto la PARTICIPACIÓN Y LA CONSTRUCCIÓN de una mejor sociedad que ofrezca condiciones de justicia y paz, creando un gobierno de ley, desde la amistad política y la solidaridad nacional e internacional.

OA presenta una enseñanza en la que se transmite la alta consideración de la política por parte del Papa, con indicaciones importantes para el compromiso sociopolítico de los cristianos. Es UNA INVITACIÓN A LOS LAICOS a asumir sus responsabilidades de «penetrar en la mentalidad, costumbres, leyes y estructuras de su comunidad de vida en un espíritu cristiano».

Por consiguiente, la OA invita en la diversidad de situaciones, funciones y organizaciones, a asumir la responsabilidad y discernir en buena conciencia las actividades en las que deba participar. En medio de ambigüedades en la acción política, el cristiano debe elegir y evitar comprometerse con elementos contrarios a los principios de un HUMANISMO Y DESARROLLO INTEGRAL. Es importante estar vigilante, para trasmitir los motivos de su conducta y sus objetivos que deben estar movidos por amplitud de SOLIDARIDAD Y FRATERNIDAD, que llevará a alejarse de particularismos partidistas egoístas y totalitarismos opresores.

 

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

 

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