En el seminario Santo Tomás de Aquino, en Palmira se realizó la segunda asamblea de centinelas del Santuario Diocesano de Adoración y Reparación Perpetua, erigido en la iglesia San José del centro de San Cristóbal.
Más de 400 fieles que asisten de forma regular cada siete días y en turnos mensuales de adoración nocturna, atendieron al llamado a este encuentro que tuvo como objetivo formar, motivar y organizar la experiencia.
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El rector del Santuario Diocesano de Adoración, presbítero Domingo Pernía lideró el encuentro, acompañado de los servidores y coordinadores de los turnos de adoración.

La formación giró en torno a lo que significa adorar a Jesús Sacramentado. El padre Pernía señaló que adorar a Dios en el Santísimo nos entrena para la vida eterna.
«El mundo no sabe lo que hacemos los centinelas, pero eso está delante de los ojos de Dios. La adoración es hasta que el Señor nos llame y eso no nos debe alarmar. La hora y el día que dedicamos en el Santuario también nos ayudan a cumplir el primer mandamiento que es amar a Dios sobre todas las cosas».

Luego de la formación, los centinelas participaron de un intercambio de experiencias y aportes para fortalecer la misión del Santuario.
Seguidamente, se vivió una hora de adoración y reparación con el Santísimo Sacramento, en la iglesia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

La asamblea culminó con la celebración eucarística, en la solemnidad del Inmaculado Corazón de María. En la homilía el presbítero resaltó que el corazón de Jesús es manso y humilde y el mérito del Corazón Inmaculado de María es decir siempre sí a la voluntad de Dios.


