30 C
Venezuela
viernes, julio 10, 2026
HomeActualidadSan Antonio María de Claret

San Antonio María de Claret

Date:

NOTAS RELACIONADAS

San Juan Gualberto: “Por amor a Cristo, te perdono”

“Durante una época de hambre, socorrió milagrosamente a las multitudes que acudían a Rozzuolo. Dios le concedió el don de la profecía y de obrar milagros, ya que curó a varios enfermos”. Su fama de sabiduría se extendió por toda Italia, a tal punto que recibió una visita del Papa León IX

Cáritas diocesana: Centro de acopio activo de la Diócesis de San Cristóbal

“Quiero agradecer enormemente el apoyo, el esfuerzo de los sancristobalenses, de los tachirenses. El poder sumar su granito de arena para llevar todas estas ayudas"

Esperanza entre los escombros

El Evangelio ofrece la imagen exacta de lo que toca hacer: el samaritano cura al herido, lo carga sobre su cabalgadura y lo lleva a una posada para que se restablezca (cf. Lc 10, 30-35). “Esa posada es la Iglesia”

Celebraron eucaristía en memoria de fallecidos por terremotos en Sagrario Catedral 

"Debemos unirnos como hermanos, con el país, como sociedad"

SIGNIS ALC pide a comunicadores informar con veracidad y esperanza ante emergencia por terremotos

El mensaje señala que la tarea de los comunicadores de América Latina no debe limitarse a relatar la tragedia, sino que también debe mostrar los signos de esperanza que surgen en medio de la adversidad
spot_imgspot_img

Quinto de diez hijos de un modesto tejedor de Cataluña, Antonio Claret y Clara nació en Sallent, en la diócesis española Vic, en 1807. Este excepcional hombre de acción, en su juventud, se sentía atraído hacia la vida contemplativa y hubiera querido hacerse cartujo; pero un sacerdote, que intuyó sus grandes cualidades misioneras, lo desaconsejó. A los 22 años entró al seminario de Vic, y se ordenó a los 28 años. Inmediatamente lo nombraron coadjutor de su pueblo natal. Estuvo poco tiempo. Para seguir su vocación misionera, fue a Roma y se puso a disposición de “Propaganda Fide”.

Esta elección no pareció adivinada y, entonces, entró al noviciado de los jesuitas, que tuvo que interrumpir por una enfermedad. Regresó a España y fue misionero en su propio país, dedicándose a la evangelización de las zonas rurales. Se sirvió de un medio que con el tiempo sería muy eficaz: la prensa. Era un sacerdote incómodo y lo demuestra la serie de atentados de que fue víctima. De regreso a Vic, puso manos a la más importante de sus obras: la fundación de una Congregación misionera intitulada al Corazón Inmaculado de María (cuyos miembros se conocen todavía con el nombre de claretianos). Era el 1849.

Lee también: Advierten desbordamiento de quebrada El Rayo en Cárdenas

Poco después fue elegido arzobispo de Santiago de Cuba, en ese tiempo bajo el dominio español, y cuya sede estaba vacante desde hacía catorce años. El nuevo obispo adoptó en la isla del Caribe sus originales métodos de apostolado: infatigable viajero, hizo sentir en todas partes su presencia con la palabra y con los escritos: una bienhechora lluvia de escritos empapó la isla. Para los analfabetos estaba la palabra oral y la imagen de la Virgen. Administró la Confirmación a trescientos mil cristianos y arregló más de treinta mil matrimonios. Activo y práctico, se preocupó también por la promoción humana y civil, fundando una escuela agraria y escribiendo él mismo pequeños tratados sobre el cultivo de la tierra.

Le puede interesar: Francisco se reúne con Macron: 55 minutos con la paz como protagonista

Un segundo atentado, más grave, puso en serio peligro su vida y entonces fue llamado a España en 1857, porque la reina quiso tenerlo como confesor. El dinámico obispo no se adaptó muy bien a la vida de la corte y empleaba su tiempo dedicando su ministerio sacerdotal en varias parroquias. En 1867 tuvo que seguir a la familia real que había sido desterrada a Francia debido a la revolución. Tenía gran simpatía por los artistas y hasta fundó una academia bajo el título de San Miguel. Murió a los 63 años, el 24 de octubre de 1870 en Frontfroide (Francia). Pío XII lo canonizó durante el año Santo de 1950.

Con información del libro un santo para cada día de Mario Sgarbossa y Luis Giovannini 

NOTAS RELACIONADAS

San Juan Gualberto: “Por amor a Cristo, te perdono”

“Durante una época de hambre, socorrió milagrosamente a las multitudes que acudían a Rozzuolo. Dios le concedió el don de la profecía y de obrar milagros, ya que curó a varios enfermos”. Su fama de sabiduría se extendió por toda Italia, a tal punto que recibió una visita del Papa León IX

Cáritas diocesana: Centro de acopio activo de la Diócesis de San Cristóbal

“Quiero agradecer enormemente el apoyo, el esfuerzo de los sancristobalenses, de los tachirenses. El poder sumar su granito de arena para llevar todas estas ayudas"

Esperanza entre los escombros

El Evangelio ofrece la imagen exacta de lo que toca hacer: el samaritano cura al herido, lo carga sobre su cabalgadura y lo lleva a una posada para que se restablezca (cf. Lc 10, 30-35). “Esa posada es la Iglesia”

Celebraron eucaristía en memoria de fallecidos por terremotos en Sagrario Catedral 

"Debemos unirnos como hermanos, con el país, como sociedad"

SIGNIS ALC pide a comunicadores informar con veracidad y esperanza ante emergencia por terremotos

El mensaje señala que la tarea de los comunicadores de América Latina no debe limitarse a relatar la tragedia, sino que también debe mostrar los signos de esperanza que surgen en medio de la adversidad

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here