27.4 C
Venezuela
miércoles, junio 3, 2026
HomeEspiritualidadSan Francisco Solano: "¡Quién soy yo, vil gusano en la tierra!"

San Francisco Solano: «¡Quién soy yo, vil gusano en la tierra!»

Date:

NOTAS RELACIONADAS

El misterio de la Trinidad: Cumbre de nuestra fe y escuela de amor

Reconocer este misterio es invitar a Dios a transformar nuestras rutinas, convirtiendo el trabajo, el descanso y el conflicto en espacios donde el amor trinitario se hace presente

La misa de todos los siglos

En cada misa se prepara para nosotros una única mesa con dos ricos manjares: la Mesa de la palabra de Dios, que ilumina nuestra mente, y la mesa del cuerpo del Señor, que alimenta nuestra alma

Violinistas demostraron excelencia académica

"El objetivo del recital es propiciar y apreciar los diferentes estudios realizados en la Cátedra, como un valioso recurso de formación académica y artística"

León XIV nombra a una mujer laica Prefecta del Dicasterio para la Comunicación

Nacida en Ciudad de México, Alvarado obtuvo títulos académicos de la Universidad Internacional de Florida y la Universidad George Washington

Arquidiócesis de Calabozo se regocija con la ordenación sacerdotal de Jacob Kangni

Su ordenación es un testimonio vivo de fe, entrega y fraternidad universal que enriquece nuestra labor evangelizadora
spot_imgspot_img

San Francisco Solano, nació en Montilla, Andalucía, España el 10 de marzo de 1549 bajo el cobijo de una familia pudiente y noble, fue el tercer hijo de Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez, desde temprana edad se distinguió por ser un amante de la paz, una realidad que se reflejaba en la infinidad de duelos y peleas que impidió con su intervención y su llamado a la tranquilidad y concordia.

“Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco. Los primeros años de sacerdocio los dedicó a predicar con gran provecho en el sur de España. Sus sermones no tenían nada de rebuscado ni de elegante, pero llegaban hasta el fondo del corazón de los pecadores y conseguían grandes conversiones, la razón eran sus rezos y súplicas antes de cada predicación”.

Lea también: León XIV: El desarrollo de la Inteligencia Artificial debe ir acompañado del respeto

Durante todo su recorrido se distinguió por su entrega a los más necesitados y una convicción austera de vida con la cual colmó corazones y obró en bien del prójimo, un accionar que lo hizo merecedor de llamarse “Taumaturgo del nuevo mundo».

“Siempre austero, paciente, humilde y perfecto en la observancia de la Regla, continuó sus estudios de filosofía y teología en el convento de Santa María de Loreto, cerca de Sevilla, viviendo en un miserable armario junto al coro. Celebró su primera misa el 4 de octubre de 1576. En 1581 fue nombrado maestro de novicios en el convento de Arruzafa en Córdoba, cargo que también desempeñó en el de Sierra Morena, al que fue trasladado hacia el 1583 y donde entonces ejerció también el oficio de Guardián y predicador”.

En cada sitio en el que estuvo presente era reconocido por su santidad. Durante el brote de peste bubónica fue un voluntario y se destacó en atenciones. Años después se convertiría en un predicador reconocido y un servidor de enfermos y presos, acción que elevó más la convicción de entrega en nombre de Dios para el bien de los demás. 

“En 1595 fue llamado por obediencia a Perú y en el 1602 fue a Trujillo. De regreso a Lima y nombrado de nuevo Guardián, el 20 de diciembre de 1604 recorrió las calles y plazas de la ciudad con el crucifijo en la mano, suscitando un profundo estado de emoción en todos, incluido el virrey (…) murió santamente el 14 de julio de 1610”.

Su beatificación ser realizó el  25 de enero de 1675 por Clemente X y fue canonizado por Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726.

Oración

Mi buen Jesús, mi Redentor y amigo
¿Qué tengo yo que tú no me hayas dado?
¿Qué se yo qué tú no me hayas enseñado?
¿Qué valgo yo si no estoy contigo?
¿Qué puedo yo si tú no estás conmigo?

Señor, mi Dios, sin vanidad me hiciste,
sin que te lo pidiera me creaste;
en crearme y redimirme mucho hiciste,
y menos obraras de lo que obraste
en perdonar la obra que tú hiciste.

Pon tus ojos, Señor, en mí,
y ten misericordia de mí,
porque yo soy solo y pobre.

Amén

Carlos A. Ramírez B.

NOTAS RELACIONADAS

El misterio de la Trinidad: Cumbre de nuestra fe y escuela de amor

Reconocer este misterio es invitar a Dios a transformar nuestras rutinas, convirtiendo el trabajo, el descanso y el conflicto en espacios donde el amor trinitario se hace presente

La misa de todos los siglos

En cada misa se prepara para nosotros una única mesa con dos ricos manjares: la Mesa de la palabra de Dios, que ilumina nuestra mente, y la mesa del cuerpo del Señor, que alimenta nuestra alma

Violinistas demostraron excelencia académica

"El objetivo del recital es propiciar y apreciar los diferentes estudios realizados en la Cátedra, como un valioso recurso de formación académica y artística"

León XIV nombra a una mujer laica Prefecta del Dicasterio para la Comunicación

Nacida en Ciudad de México, Alvarado obtuvo títulos académicos de la Universidad Internacional de Florida y la Universidad George Washington

Arquidiócesis de Calabozo se regocija con la ordenación sacerdotal de Jacob Kangni

Su ordenación es un testimonio vivo de fe, entrega y fraternidad universal que enriquece nuestra labor evangelizadora

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here