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SAN PABLO VI: UN DESARROLLO HUMANO, SOLIDARIO Y GLOBAL

FE CREÍDA, FE VIVIDA

La Popolorum Progressio (PP) de la que hablaba en el anterior artículo, buscaba ampliar algunas temáticas de la Gaudium et Spes en vista de un nuevo Magisterio Social, respetuoso del mundo secular y plural, capaz de leer e interpretar los signos de los tiempos y analizar los problemas sociopolíticos del momento.

La PP fue escrita desde un contacto cercano de san Pablo VI con América Latina y África, en su universo social, humano y cultural, con la conciencia de que son continentes llenos de vida y esperanza, cuyo drama le eran desconocidos hasta entonces y, en parte, subestimados por la conciencia eclesial y la política de las naciones occidentales.

San Pablo VI en estos continentes cotejó las situaciones de pobreza e injusticia que lo llevaron a discursos en defensa de tantos colectivos discriminados y situaciones tristes. Su enseñanza guía el pensamiento y las acciones de quienes quieren guiar la sociedad hacia un humanismo pleno, descartando todo humanismo cerrado (Cfr. PP 42). Para ello presentó cinco criterios orientadores.

-UN PRIMER CRITERIO utilizado, es el apoyo planetario a la nueva y creciente INTERDEPENDENCIA ENTRE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA, abandonando el modelo ideológico-doctrinal del pasado y reemplazándolo por un modelo antropológico-ético, centrado en la oferta que la Iglesia hace de su propia concepción de hombre a partir de donde surgen algunos presupuestos éticos fundamentales que deben aplicarse a la vida social. Esta Encíclica inicia un proyecto que destaca el deseo del progreso humano, solidario y global.

En este proyecto de un mundo global, el ser humano está al centro del desarrollo, mediante un encuentro y diálogo de hermanos que lleve a la caridad social y universal. Para san Pablo VI, el verdadero desarrollo, no se reduce a lo económico, debe ser integral, referido al desarrollo de todos los hombres, fructificando por medio de la educación y el esfuerzo personal, diría J. Maritain en su obra Humanismo Integral: «el desarrollo moral, el desarrollo de las actividades especulativas y de las actividades prácticas, lo cual merece ser denominado propiamente un desarrollo humano».

-UN SEGUNDO CRITERIO es LA PROMOCIÓN DEL SER HUMANO (PP 14). Según G. Piana en su obra Vangelo e società, aparecen tres categorías antropológicas base del pensamiento social de san Pablo VI y estructura del documento: «La noción humanista del desarrollo, la primacía del ser sobre el dar, tener y hacer y, finalmente, el concepto de solidaridad atrapado en una perspectiva universalista».

-Montini quiere expresar en la PP que, a pesar de las controversias del momento histórico, es importante la DSI que busca restaurar la dignidad y el valor de LA ÉTICA SOCIAL (TERCER CRITERIO), que hasta el momento era casi ignorada. La PP habla de la socialización como un componente inherente a la acción humana, es decir, no existe una acción humana que sea exclusivamente privada, ya que cada acción tiene una resonancia social.

La Encíclica presenta lo social, como una dimensión esencial y constitutiva de la experiencia humana, que lleva a repensar las categorías morales y teológicas, con las cuales mirar la concreción de la vida y los desafíos que surgen de la historia. Sin duda, es uno de los documentos que mejor representa hasta el momento, el intento de asumir todas las realidades históricas desde el mundo secularizado, entre ellas el conflicto político e interpretarlo desde la relación Iglesia-Sociedad.

-Este desarrollo humano se puede desplegar desde modelos de integración social que pueden surgir, si existe un encuentro entre LA DIMENSIÓN INDIVIDUAL Y COMUNITARIA, este sería el CUARTO CRITERIO, y que hoy le llamamos Iglesia en salida, que busca acortar las distancias y acompañar a la humanidad en sus procesos (Cfr. PP 15-19, Evangelii Gaudium, 24).

Este humanismo solidario, al que hace referencia PP y se ve reflejado en el actual pontificado, necesita UN PROYECTO DESDE LA ACCIÓN POLÍTICA QUE PUEDA FORMULARLO, TRASMITIRLO Y TESTIMONIARLO (Cfr. PP 33, 50), ya que la sociedad venezolana actual, tiene el riesgo de vivir en una interdependencia que no corresponde a una interacción ética de las conciencias, siendo esta relación ética la vía para un desarrollo humano (Cfr. Caritas in Veritate, 9).

En este sentido, es necesario un modelo de pensamiento que influya en los comportamientos, que sea utilizado en la formación de la acción política, para crear esta interacción entre los ciudadanos, movidos por difundir un NUEVO MODELO RESPECTO AL SER HUMANO, LA VIDA PERSONAL Y COMUNITARIA Y EL BIEN COMÚN (Cfr. Laudato si, 215).

-Desde este contexto, la PP ELEVA LA SOLIDARIDAD AL DEBER MORAL, (QUINTO CRITERIO) no solo para los seres humanos, sino también para los pueblos y Estados, aclarando la definición reduccionista de un acto libre de generosidad y considerándolo uno de los fundamentos morales de la convivencia humana, que no se puede negociar, ni ignorar, sino aceptar y reconocer como condición indispensable para el equilibrio del sistema.

La promoción de este modelo, llevó a san Pablo VI a dirigirse a líderes políticos mundiales, en aquel 04 de octubre de 1965 en la ONU, apostando por hechos concretos que contribuyesen a un DESARROLLO HUMANO, SOLIDARIO Y GLOBAL, AL QUE LLAMÓ CIVILIZACIÓN DEL AMOR. Esto tenía el sello de la filosofía personalista de Maritain y Mounier, que influenció en su pensamiento implicativo y participativo en los problemas de la globalización que iniciaba. Este discurso en la ONU será el manifiesto fundacional de una nueva civilización de la solidaridad mundial.

Para finalizar puedo decir, que la PP es un texto claro y profundo, articulado en un lenguaje inseparablemente humano y cristiano. El hombre se realiza a sí mismo trascendiéndose, liberándose de esa materialidad pesada que lo hace insensible a los valores permanentes del espíritu «asumiendo los valores superiores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación» (PP 20).

Por tanto, con el sello del HUMANISMO PERSONALISTA, el desarrollo se presenta como la combinación de cambios mentales y sociales de una población, el cual no será centrado en la economía sino en la persona, buscando ayudar a los países subdesarrollados y organizar la competencia económica.

Podemos decir, que el desarrollo al que alude san Pablo VI, concierne al hombre en su totalidad, es decir, esa fusión armoniosa de diversas áreas que definen su identidad: física, intelectual, moral y espiritual, a esto le podremos llamar: DESARROLLO INTEGRAL.

 

Pbro. Jhonny Alberto Zambrano Montoya

 

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