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San Ruperto: “El gran misionero evangelizador”

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San Ruperto nació en el año 658 proveniente de una familia noble del sur de
Europa, los historiadores asumen que pudiera ser la actual Italia. Desde muy joven
tenía una profunda inclinación espiritual y, por ende, su premisa era construir su
vida religiosa.Ante esta vocación recibió educación en un monasterio donde aprendió de las Escrituras generando un conocimiento de cada palabra sumado a la práctica de
las tradiciones cristianas.

“En el año 696, San Ruperto fue enviado por el Papa Juan VI a la región de Baviera, donde se enfrentaba al desafío de convertir a los pueblos paganos a la fe cristiana. Con gran dedicación, Ruperto emprendió una misión evangelizadora. Fundó comunidades cristianas y estableció la organización de la Iglesia en la región”.

Para el año 697 junto a un número significativo de misioneros llegó a Baviera y ante el Duque Teodo, un pagano reconocido, pidió permiso para evangelizar, un permiso concedido que posteriormente traería situaciones positivas. La hermana del duque lo convenció para que escuchara los sermones del santo y fue tanto lo que llegó a su corazón que se hizo cristiano junto a los miembros de su palacio.

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Su trabajo no solo se enfocó en su prédica, sino que además invirtió tiempo en la construcción de templos, y monasterios, recintos que sirvieron como centros de educación y culto para la población quienes fueron educados bajo la verdad de la religión católica. Fundó la ciudad de Salzburgo, que significa “castillo de la sal”.

Esto como un reconocimiento a la sal como centro de la economía del lugar y su trascendencia con el comercio. En la ciudad fue establecida la sede episcopal, para convertirse en el primer obispo de Salzburgo.

“La vida de San Ruperto estuvo marcada por la oración, el ayuno y la dedicación a Dios. Se le atribuyen muchos milagros y actos de caridad hacia los pobres y necesitados. Su fe inquebrantable y su dedicación a la evangelización inspiraron a muchos a seguir sus pasos y abrazar la fe católica (…) instó a sus seguidores a vivir de acuerdo con los principios cristianos, fomentando la educación, la justicia y la paz.

Su legado perdura a través de su influencia en la iglesia y la cultura de la región”. San Ruperto murió el 27 de marzo de 718, día de Pascua. Sus reliquias se conservan en la catedral de Salzburgo, edificada en el siglo XVII.

Oración

Oh Dios, Padre nuestro, que por medio de tu siervo San Ruperto, Obispo de
Worms, has hecho crecer la fe y la devoción en nuestros pueblos;

por tu amor, te pedimos que, a ejemplo suyo, podamos vivir siempre según las enseñanzas del Evangelio, fructificando con buenas obras.

Por la intercesión de San Ruperto, concédenos conocer la riqueza insondable que es Cristo y vivir conforme a ella.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Carlos A. Ramírez B.

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