33.5 C
Venezuela
martes, agosto 11, 2026
HomeOpiniónSilencio, escucha y diálogo

Silencio, escucha y diálogo

Date:

NOTAS RELACIONADAS

25 jóvenes recibieron sacramento de la confirmación en parroquia San Juan XXIII en Pueblo Hondo 

Ofreció una catequesis sobre el significado de la Confirmación, en el cual se recibe la plenitud del Espíritu Santo que habita en los bautizados

La Grita: El tabor andino se viste de gloria en 416 años del Santo Cristo 

Concluyó con un urgente llamado a la refundación social (MH 88), enfatizando que al bajar de esta montaña sagrada, cada peregrino debe convertirse en un reflejo del Rostro Sereno, promoviendo la paz, la justicia y la reconciliación en sus comunidades

Mons. Ayala en la misa del peregrino: Dios nunca nos abandona

En la homilía, monseñor Ayala expresó a los peregrinos que ellos son un oasis de bendiciones para los sacerdotes por su disposición de venir al encuentro con el Señor y por la devoción que le manifiestan

Envío pastoral de nuestros seminaristas a La Guaira 

Con corazón dispuesto y generoso, estos jóvenes se encuentran prestando su servicio en la Diócesis de La Guaira, llevando la esperanza y el Evangelio

Más de 100 jóvenes se encontraron para orar, aprender, peregrinar a casa de la Virgen de la Consolación 

Recordamos el esfuerzo de tantos muchachos que viajaron desde distintos rincones para aprender a caminar junto a la Virgen de la Consolación, asumiendo el reto de ser consoladores para otros jóvenes
spot_imgspot_img

Benedicto XVI afirmó que la dinámica de la palabra y el silencio, que marca la oración de Jesús en toda su vida terrena, toca también nuestra vida de oración en dos direcciones. La primera es la que se refiere a la recepción de la Palabra de Dios. “Es necesario el silencio interior y exterior para que esa palabra se pueda escuchar”.

Solo haciendo silencio nos hacemos disponibles a los otros, es decir, podemos efectivamente escuchar. Escuchar es un acto interior, de profundidad, de voluntad de ir hacia el fondo acariciando el gozo de comprender. No puede haber diálogo sin la voluntad de escuchar, y no se puede escuchar si no aprendemos a hacer silencio.

Lea también: San Cornelio y San Cipriano: mártires que defendieron hasta el final su fe

En tal sentido, debemos seguir la huella de los grandes místicos que vivían tejiendo palabras que pertenecían al silencio y no al hombre. Entrar en sintonía con ese desplazamiento del que habla Max Picard que va desde el silencio de un hombre al silencio de otro hombre. Diálogo es encuentro y el verdadero encuentro se descubre en el silencio. Por esto, se transforma en condición imprescindible de la escucha.

Liturgia es palabra griega que significa acción pública, servicio público, obra pública. Desde el punto de vista cristiano, viene a ser “el culto público y oficial de la Iglesia, ejercido y regulado por los ministros por ella seleccionados para ese fin, es decir, por los sacerdotes”, según Romano Guardini.

En todo caso, es una acción en la cual tanto el silencio como la palabra se abrazan, se funden para hacer pleno el amor. En este sentido, comprender el diálogo como una liturgia implica hacer crecer la Palabra de Dios mientras disminuye la palabra del hombre, esto es: la palabra pertenece al silencio y no al hombre, como ocurrió en María, inseparablemente mujer de la palabra y el silencio.

Lea también: Celebraron fiesta patronal en  parroquia Jesús Nazareno en Palo Gordo

El Papa Francisco ha recordado que “para dialogar se tiene que partir de la identidad propia. Para que un diálogo sea bueno se tiene que ser consciente de la propia identidad”. Por medio del silencio, el hombre puede acceder a su identidad más profunda, ya que, entre otras cosas, el silencio es el centro del hombre.

Por otro lado, tal y como ocurre en la liturgia, en el silencio se produce con certeza la más profunda conjugación entre la escucha y la palabra, y es que, definitivamente, nos lo muestran claramente los dos que van a Emaús (Lc 24, 23- 35): la escucha es una actividad interior, un acto espiritual en el cual arde el corazón.

También ha señalado al diálogo como un camino hacia la paz, no solo un camino hacia ella, sino su propio oxígeno: el diálogo es el oxígeno de la paz. Un oxígeno que estimula al espíritu del encuentro entre unos y otros a partir del reconocimiento.

El silencio que va tejiendo el diálogo es, al mismo tiempo, lugar de la reconciliación y la relación. El silencio permite esa fusión de horizontes que describe Gadamer, esa posibilidad de hacernos presentes. Silencio que transforma la arena en ágora.

El ágora es espacio en el cual los hombres se reconocían libres y, desde esa libertad, aprender a “desenmascarar las diversas formas en la cual la verdad es manipulada, distorsionada y oculta en el discurso público y privado”, como señala el Papa Francisco.

En tal sentido, el diálogo, de alguna manera, es territorio donde el ego sucumbe, donde no se privilegia el tener la razón, sino el buscar la verdad que hace libre al hombre. Paz y bien, a mayor gloria de Dios.

 Valmore Muñoz Arteaga

NOTAS RELACIONADAS

25 jóvenes recibieron sacramento de la confirmación en parroquia San Juan XXIII en Pueblo Hondo 

Ofreció una catequesis sobre el significado de la Confirmación, en el cual se recibe la plenitud del Espíritu Santo que habita en los bautizados

La Grita: El tabor andino se viste de gloria en 416 años del Santo Cristo 

Concluyó con un urgente llamado a la refundación social (MH 88), enfatizando que al bajar de esta montaña sagrada, cada peregrino debe convertirse en un reflejo del Rostro Sereno, promoviendo la paz, la justicia y la reconciliación en sus comunidades

Mons. Ayala en la misa del peregrino: Dios nunca nos abandona

En la homilía, monseñor Ayala expresó a los peregrinos que ellos son un oasis de bendiciones para los sacerdotes por su disposición de venir al encuentro con el Señor y por la devoción que le manifiestan

Envío pastoral de nuestros seminaristas a La Guaira 

Con corazón dispuesto y generoso, estos jóvenes se encuentran prestando su servicio en la Diócesis de La Guaira, llevando la esperanza y el Evangelio

Más de 100 jóvenes se encontraron para orar, aprender, peregrinar a casa de la Virgen de la Consolación 

Recordamos el esfuerzo de tantos muchachos que viajaron desde distintos rincones para aprender a caminar junto a la Virgen de la Consolación, asumiendo el reto de ser consoladores para otros jóvenes

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here