Recordando el patrocinio de la Sagrada Familia de Nazaret, a la que está dedicado el edificio, el cardenal destacó la importancia de la familia como «espacio privilegiado en el que Dios elige revelarse»
El fracaso de la cumbre de Estambul no puede ni debe marcar el final de los esfuerzos para detener la guerra. La Santa Sede, fiel a su misión de paz, renueva con fuerza su llamamiento a no rendirse a la lógica de la violencia y al falso realismo que querría la guerra como algo inevitable