El acto fue animado por el cantautor Alí Colmenares, investigador y biógrafo del maestro Abraham Colmenares, quien nos deleitó con par de sus canciones
a soberbia es una noche oscura y la noche, meditaba Benedicto XVI: “es símbolo de la muerte, de la pérdida definitiva, de comunión y de vida”. Precisamente por eso es la esencia del pecado