El Padre Erwin Guerrero Apolinar cerró la jornada con una enseñanza que define su ministerio: "Amor a Dios, a la Iglesia, a la gente y al seminario dando siempre lo mejor, porque no podemos ser mediocres, debemos apuntar a la excelencia"
La eucaristía es fiesta, es el vino nuevo que alegra el corazón del hombre y nos permite vislumbrar las bodas eternas con el padre. No es un rito seco, es el cumplimiento de la alegría que tanto anhela nuestro pueblo tachirense
“En efecto, no se trata de sentimientos marginales, sino de actitudes esenciales de nuestras tradiciones religiosas y aspectos importantes de lo que significa vivir una vida verdaderamente humana”